Finalmente, tras meses de deliberaciones, el Tribunal Constitucional ha aceptado que si usted, hombre macho, le pega un palizón a su mujer, le caiga una pena más dura que la que le caería a su mujer, machota hembra, si le pegara a usted la misma somanta. Dicho de otro modo: que un puñetazo en la boca no tiene el mismo delito según quién lo dé y a quién se le dé, aunque el número de piezas dentales que te tragues sea igualico. Y las feministas, así de anchas, claro. Pero hablamos de injusticia, ¿no? O a lo mejor es que yo estoy tonto y lo entiendo así, no sé. Vale que es cierto que los casos de agresiones de mujeres a hombres son muy poquitos, al menos los que se denuncian, que es de los que nos enteramos (a los hombres no nos han educado para ir gimoteando a una comisaría a decir que mi chochi me pega); pero mujeres hay que zumban a sus príncipes azules, ¡vaya que si las hay!, y hasta con mucho alboroto de risas y humillaciones. De manera que, con esta decisión del TC que avala la Ley Integral contra la Violencia de Género, los españoles volvemos a no ser iguales ante la ley, en este caso por razones de sexo. No creo que haga falta ser machista ni conservador para pensar así. Ni juez.
16.5.08
15.5.08
Chonis
Esta columna es hoy para vosotras, chonis, mis chonis, chonis auténticas que os reconocéis chonis y estáis orgullosas de serlo, chonis, tan vapuleadas, tan criticadas, tan mal vistas y, a veces, tan temidas, chonis mías, emperadoras de vuestro barrio, ninfas con la cara de acelga, el escote melonar y el culete bien modelado por el canto del respaldo del banco callejero y las barras de asiento de los coches locos, chonis tunantas, casquivanas chonis, exquisitas a vuestro modo, refinadas en mostrenco, hijas de la peluquería, nietas de la telefonía fija, hermanas del piercing, madres de vuestros hermanillos y abuelas del primer coito, hay tanta gracia en vuestra belleza suburbana que dan ganas de sacaros en romería, de pasearos en andas entre los supermercados y los locutorios, por las plazas cementales y las glorietas engrafitadas, chonis santas, santas chonis de ojos viejos y ombligos limpísimos, de narices caprinas y patitas de totovía, chonis de voces cazalleras a los dieciséis años, conformes con todo lo que no sea vuestro cuerpo, vuestra ropa y el color de vuestro pelo, al acecho del latin king que os saque de anónimas, al amparo de una existencia tuneada, a la espera de vuestro sábado mejor y definitivo.
14.5.08
Viva la Blanca Paloma
Bueno, a ver, voy a ir con mucho cuidaíto en esta columna, pues ya tengo comprobado y requetecomprobado que en el nombre de la Virgen, de Dios y del Señor las amenazas anónimas y las promesas de machacarme los huesos prosperan con más devoción entre mis fieles lectores. Pero es que no me digan a mí que no es un pelín lamentable ver a esas pobres criaturas berreando aterrorizadas en su ajetreado camino hacia el contacto con la Virgen del Rocío (viva la Blanca Paloma y eso), sobre las cabezas de la gente, en un mar de brazos caóticos. Eso debería estar prohibido, mire usted, eso es maltrato infantil, se ponga usted como se ponga, amigo devoto, señorita rociera. En todo caso, habría que esperar a que el nene tenga uso de razón y de piernas para decidir si quiere ser bendecido por el manto milagroso ese que te hace un futuro mejor y una vida más guay que ná, sobrenaturales poderes textiles de los que no me cabe ninguna duda, por supuesto, faltaría más. Pero es que, al chiquillo, el susto tiene que durarle años, ya se sabe lo que calan en la infancia los malos ratos, los terrores, los abusos… Algunos no los sueltan jamás. El día que a un chavea se lo trague la masa fervorosa, ¿qué inventarán?
13.5.08
Un dedo malo
Pues yo no les estoy agradecido a los del mayo del 68. Me parece que muy pocos de mi generación se lo están. No consiguieron nada más que hacer el tonto y dejarse las uñas en los adoquines para ver si allí debajo estaba Benidorm. Y las historietas, venga a contar historietas, y dale, y toma... Qué brasa, por dios. Porque se da la circunstancia extrañísima de que todos estuvieron allí, en París, en el 68, en mayo, aunque algunos no salieran de sus pueblos romerones y cagajoniles más que para ir de médicos con la abuela a la capital, de limpio y corbata, eso sí. Ya se sabe que, hoy, los del mayo del 68, los que no se han jubilado anticipadamente por tener un dedo malo o por una depresión causada por su propia pestiñez insoportable, ocupan cargos de pastón, sin demasiada responsabilidad, y acumulan propiedades, y que no prohíben prohibir porque entonces se les verían las bragas caídas a la altura de las corvas, y que ya no hay nada imposible que pedir porque con dinero se compran hasta los sapos que se tragan y nos hacen tragar. Los del mayo del 68 fueron unos mandrias y unos casquivanos y unos polloperas a los que no tenemos nada que agradecer. Cogieron un juguetico, lo usaron y lo tiraron. Anda ya.
12.5.08
Retazos de la Raquel
Hoy se presenta otro libro de la Raquel Raro, que es como conocemos aquí en Jaén a esa mujer donostiarra, vallisoletana, jaenita y cabogatuna que nos edita cosas que ella misma cose, o casi, acaso, y que lo único que nos pide a cambio es que no nos pongamos demasiado simpaticones, no sea que se le revuelva el estómago y para qué queremos más, menudo carácter tiene la muchacha cuando le andas en el aparato digestivo. Es un libro de relatos en el que escribo yo; después hay más gente, pero sobre todo escribo yo, Jesús Tíscar Jandra (me encanta ver mi nombre en letras de imprenta). Se titula Retazos de Jaén (un título que no me gusta, pero en fin) y mis teloneros son Ángel Cagigas, Manuel Molina, Joaquín Fabrellas, Pedro Villalón y Juan Cruz López, narradores ellos que están empezando ahora y que no lo hacen del todo mal, hay que prestarles atención. Ah, y un prólogo muy sentido de la Raquel (siempre le negaré la k) en el que nos habla de un Jaén que es más suyo que nuestro, el Jaén romántico y mostrenco que se encontró al venir y del que no se va a despegar nunca, aunque ahora ande por otros paraísos más verdaderos y menos interiores. Es esta tarde a las 20 horas en el Casino de Artesanos. Ven.
9.5.08
Más presencia de ánimo
Celebramos en estos días en el Ifeja la 2ª Feria Internacional de Biomasa, Energías Renovables y Agua mientras, cuchusté qué cosas, buena parte del mundo se muere de hambre, y más que van a morir, ya los noticieros nos están informando así por lo bajini, casi susurrando, que viene una buena hambruna, no por culpa de dios, que ese no hace nada, sino por aquello tan bonito y concienzudo del no te quito más porque ya no tienes, pobretón de mierda, y venga chorrazos de petróleo. La biomasa es una cosa que al occidental le resuelve la conciencia, por ecológica y chulérica, por tan siglo XXI, y que al brasileño y al asiático y demás gentuza harapienta le deja sin productos alimenticios que llevarse a la boca del alma y, de paso, a la del careto, que nunca viene mal meterse cosas por ahí y poder así amanecer con menos ojeras y más presencia de ánimo. ¿Cuántas toneladas de maíz y de girasol hacen falta para que refresquemos el ambiente a cambio de matar de hambre a esos pueblos que no existen más que en el telediario? Lo dicho: celebramos en estos días la 2ª Feria Internacional de Biomasa, Energías Renovables y Agua, celebramos en estos días un nuevo atentado secreto que nos reconforta.
8.5.08
En todo su esplendor
Cuando los políticos reconocen que el país atraviesa una crisis —esto es, cuando la crisis es declarada oficialmente—, los ciudadanos nos disponemos a verla pasar como un cometa Halley, una bandada de plumipuchis gigantes o una escuadrilla de ovnis. ¿A qué hora se ve por Jaén la crisis?, preguntamos y ya planeamos la subida al castillo o al cerro de Santa Ana para verla en todo su esplendor, con nuestros catalejos y nuestras bolsas neveras. No terminamos de entender que es el país el que atraviesa la crisis y no la crisis la que pasa por el país, que es la Tierra la que gira alrededor del Sol y no al contrario, pero nos da igual: el caso es que la crisis se haga visible en los cielos, porque lo que es aquí abajo no se nota nada, será por la polución o la contaminación lumínica o porque en crisis llevamos viviendo así como toda la vida o más. Queremos ver la crisis. La crisis es una cosa que les pasa a los demás, un raro fenómeno meteorológico, la extraña enfermedad sin síntomas que adquieren gentes misteriosas, nunca tú o tu vecino de al lado; la crisis es un gas que sueltan los ministerios y que no huele a nada ni ahoga a nadie, igual que dios cuando aprieta. Luego, la crisis se pasa y todos volvemos a la normalidad.
7.5.08
El vecindongo
El presidente provincial del PP jaenota, el Josenrique Fernández de Moya, es el vecindongo ese que sabe mucho de todo el mundo y que se para a averiguar si los de arriba hacen o no hacen uso del matrimonio, una cosa que a él le pone una barbaridad. Así, el vecindongo Josenrique ya nos ha informado de que a los sociatas e izquierdunos de la coalición municipal, esa parejilla tan moderneta y poco aseada, no los oye él hacer guarrerías en el dormitorio, que no se quieren por más que se reconcilien, por más que se pidan raciones de chopitos y unas cañas y que, tarde o temprano, terminarán separándose, tú verás. Al menos, eso es lo que a él le gustaría: que la parejita, casada por lo civil, o sea abarranagada, se haya hecho la cruz y la cremallera en los bajos, por asco, mayormente, porque los matrimonios de conveniencia es lo que tienen, que de mañana las bocas huelen peores que las de los contraídos por amor y uno termina loco de asco, rezando toda la noche para que no amanezca y te veas en la obligación de dar los buenos días, qué peste a queso agrio. Josenrique, el vecindongo de abajo, se frota las manos a cada plato que oye romperse, qué tío más malo, y después alivia un poco su soledad viendo un poquito la tele.
6.5.08
Mientras me besas
Admirando y emocionándome con las procesiones de los niños, sus Cruces de Mayo, veo a los hombres y a las mujeres del mañana y pienso en un futuro mejor… Cuando ayer por la tarde salí a la calle y se me cagó un pájaro en la camisa recién planchada, supe que un nuevo amanecer está próximo, más limpio y menos temeroso, al que todos asistiremos con los ojos bien abiertos y los crucifijos en alto, haciendo “oooooh” y desorbitando las almas… La felicidad henchida de los papás y las mamás y de la tita Carmen y del primo Josecarlos en la comunión itinerante entre cafeterías de la chiquilla Sonia y del chiquillo Pablín sólo es comparable a la brisa cósmica o divina o qué sé yo que nos pasa por delante de las narices cada vez que encendemos un nuevo cirio a los pies de la Inmaculada… Legionarios pequeñitos, mantillitas de un luto pueril entre las flores de mayo que alegran el sol de la infancia de nuestros mayores, trompetines de plástico llamando a la santigüería y a la superstición, las madres del día de la madre como locas en el cortinglés repartiendo tarjetas de crédito a sus pequeñuelos antes de soltarlos en las secciones pertinentes… Tanto corazón y tanta alergia, tanto estornudar mientras me besas.
5.5.08
"Imbéciles"
Bueno, a ver, qué hago, ¿me siento aludido o no me siento aludido? Digo por lo del coordinador de la IU jaenita, el Javier Aguilera, que el miércoles llamó “imbéciles” en un acto público a los “presuntos intelectuales” que hemos opinado en la prensa acerca del rabillo de lagartija en que se ha convertido su perjudicado partido de rebecones abolillados y mochilitas traperas. Pero no dio nombres, así que sería una temeridad entrar directamente a sentirme ofendido, pues pecaría de creidillo, de significante en esta ciudad lagártica y perra. Por lo de “presunto intelectual” no creo que me meta a mí en el saco de sus imbéciles opinantes, ya que yo no cito nunca a nadie célebre en mis columnas (que es una cosa muy de intelectuales) ni me quito las gafas de lejos para ponerme las de cerca (es bien sabido que los intelectuales repudian las bifocales), pero por lo de “imbécil” la verdad es que sí, ahí sí me toca la glándula del ego. Imbécil por no sujetarme lo que sin partidismos pienso y sin miedo escribo y haber conseguido así que ahora no me puedan ver ni los derechos ni los izquierdos, maldita sea. Qué carrerón llevo. Me queda el PSOE, que siempre centrea, pero ya debería empezar a subirme la paga un poquito.
2.5.08
¡Ole mis niños!
Así, así, así es como está bien, fingiendo que os queréis, brindando en el bar La Viña, con vuestras sonrisas puestas, eso es, ya está todo arreglado, pelillos a la mar, mira tú qué bonicos, el Partido Socialista Obrero Español y la Izquierda Unida tan ricamente, qué bonita asociación, esas manitas juntas que aún quieren estar más juntas, tan contentos, tan bien avenidos, han sido días de desacuerdos motivados por la pasión política que os conmueve, si ya lo sabemos, estáis para el pueblo, siempre para el pueblo, bendito sea vuestro corazón, los presupuestos aprobados, ole mis niños, qué guapos todos, qué cervecicas más ricas han culminado la tontera que os tenía enfrentados, tan amiguitos que sois, ¿quién ha dudado de vuestra lealtad, de vuestra fraternidad, de las ganas de consenso, de vuestra gilipollez catetona?, os quiero, os queremos, vivan nuestros representantes, cositas ricas, que cojo y os como, ¡que os como!, ay mis pollillas y mis chominetes, así se hace, buena foto, ya está todo olvidado, quién lo hubiera dicho, si al final os coméis los mocos, si la izquierda es una, yo no sé cómo hemos podido dudar, castigaros tanto, qué malota la opinión pública, con lo bien que os lleváis, con lo que habéis tragado. ¡Guapos!
1.5.08
La reunión
El martes mandé a mi amigo el Botijo a que, camuflado de fotógrafo, pegara un microfonillo debajo de la mesa alrededor de la cual se reunieron, el primer día, los catorce concejales del equipo de Gobierno municipal del Ayuntamiento jaenoncho. Pongo la cinta y, durante los primeros quince minutos, no se oyen más que tosecitas, carraspeos y suspiros, amén de un crujido bronco y breve que perfectamente es identificado como un cuesco. Es entonces cuando, autoritaria, suena la voz de la alcalda: “¿Quién ha sido?”. Por toda respuesta, se oye un murmullo y alguna risita. “Qué guarros, por favor —se queja Puri—, no comprendo cómo alguien puede peerse así, aquí, con tantísima falta de respeto”. Las risitas aumentan, a duras penas sofocadas. Otra voz femenina, creo que la de Matilde la Ojazos, exclama entonces: “¡La hosti qué peste!” y una silla es corrida con premura. Ahora interviene Montané: “¡Has sido tú, Eduardón, me cago en la leche, que te conozco!”. Y Eduardo Castro: “¡Yo no, yo no! ¡Si vengo sin desayunar!”. Las risitas son ya risotadas, el teniente Cano propone: “El que tenga las palmas de las manos colorás, ese ha sido”, y seguidamente estalla un largo jolgorio de burlas, chanzas y cuchufletas.
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