30.4.09

Formatear

Y encima se llama porcina, la gripe, porcina: una enfermedad de marranos. Si esto es cosa de la naturaleza, me gusta la naturaleza por la inquina burlesca que nos aplica a los que tan asfixiada la tenemos. Ya se sabe que el planeta tiene que defenderse de vez en cuando, natural, así que lo hace; pero, no conforme con echarnos virus y bacterias y bichos anónimos, pone en práctica su revancha a través del gorrino, del cerdo que, previamente, comió una caca de pienso industrial a base de aves infectadas por la gripe aviar, y de ahí a las bestias de dos patas: reyes del cementerio que a diario nos fabricamos con todo cuidado. Bien, casquémosla como puercos, reinvirtamos en verde mediante nuestra ausencia y la cal de nuestros huesos, se lo debemos. En algún milenio futuro se descubrirá que la antigua civilización humana desapareció porque se pegó un tiro con una pistola muy gorda y muy larga que su avanzada inteligencia logró inventar, en principio destinada contra el enemigo, hasta que se percató de que no había más enemigos que ellos mismos, y ¡bang!, a freír espárragos, si es que quedaban espárragos. Cuando no dispongamos de más antivirus que esos baratunos del rezo y el arrepentimiento, habrá que formatear y reinstalar, ¿no?

29.4.09

Diva Chusa

Chusa, la Chusa, no se llama Chusa, que se llama Carmen, pero es la Chusa porque se lo pide la boca, esa boca como de Chusa que tiene, tan almodovariana y señorita, y porque se lo piden sus moños altos y su mirada tranquilamente impacientuda. Chusa sale mucho menos de lo que uno quisiera en los montajes de “In vitro”, que es una compañía de teatro universitario compuesta por repetidores, tan repetidores que ya ni van a la universidad, ¿para qué? Pero ahí la tenemos, breve y lumínica, más lumínica que luminosa, estrella grande de un rato a la que pedimos deseos desde el patio de butacas y a la que apenas nos atrevemos a felicitar luego entre bastidores porque, de cerca, es posible que su astro te fulmine: inaccesible Chusa, diva, gran diva Chusa de las de chaise longue, cigarrín finillo, ojos soñolientos y turbaciones carnales. Uno va a ver a “In vitro” por ver a Chusa, a la Chusa; uno oculta su fealdad en la oscuridad del asiento más último, espectro y Quasimodo, hecho un rebujo de admiración, y aguarda a su aparecida etérea, a su diosa maldita, madame muchacha, su aparición legendaria de novia antigua y ambiciosa que abandona soldaditos por la gloria y el champagne y los ricos productores culones, ay Chusa diva, diva Chusa. Y qué orejas más bonitas tienes.

28.4.09

Fuera esa O

Pero cómo tenéis la santísima cara dura de seguir asomando la gaita a los medios de comunicación habiendo fabricado ya más de cuatro millones de parados en este país, maldita sea. Pero qué hacéis los socialistas obreros, ¡obreros!, con los puestos de trabajo, joé, que es llegar vosotros al poder y empezar a cagar parados en tan escandalosa diarrea que no hay bajante que se la trague con la corrección debida. Después nos extrañamos de que haya y hasta abominamos de los currantes que votan al PP. Haced el favor de quitaros la O de las siglas, que es el hula-hop con el que estáis chomineando todo el día mientras la Oficina de Empleo se ahoga en papelerías desesperadas, so ineptos, so juguetones, so manirrotos. No se puede poner en pie esa obra, no se puede seguir cacareando sobre lo chulos que sois mientras el pueblo sigue perdiendo sus puestos de trabajo, el dato está ahí y eso es tan incontestable como vergonzoso, a quien se le ocurra disculparse con cualquier cipotada de las vuestras habría que cortarle la luz y el agua y obligarle a calzar zapatillas de paño todo el día, para que escarmiente un ratillo. Qué chapuza, la virgen, qué forma de emplear los votos, qué inspiraciones políticas más pésimas os mueven a meteros en el despacho blindado.

27.4.09

La novela

Algunos seguimos viéndonos a escondidas con Teresa, sin que se entere el Pijoaparte, y en silencio miramos las últimas tardes que pasamos con un libro de Juan Marsé entre las manos, mareándonos con los primeros cigarrillos, aquel asombro casi helado que nos provocó el descubrimiento de la literatura carnal, de la novela pura, del tiempo ganado entre páginas y líneas animadas por engranajes tan precisos e invisibles que creíamos estar asistiendo a una exposición fotográfica. Juan Marsé no sólo nos enseñó a escribir: también nos amaestró el olfato, el oído, el gusto y el tacto, almas posadas con las que hay que armar una historia para que no se quede en “una bonita redacción”. Hay muy pocos novelistas, nos va quedando Marsé; la mayoría se pierden en buscar voces que no tienen nada que ver con la novela —que no es voz, que es plástica— y al final les salen unos cacharros curiosos, pero no novelas. El novelista es novelista, no escritor. La pureza de la novela exige dedicación exclusiva y suele llevar muy mal las infidelidades de género, por pequeñas que sean. Al final pasan factura y hay novelistas que no lo han podido soportar y se han dado al verso, esnifado o fumado. Creo que es la primera vez que el Cervantes se le otorga por entero a la novela.

24.4.09

Papafrita

El señorito Javier, o sea Arenas, llama “Chaves” a Griñán reincidentemente en el Parlamento andaluz. La memoria humana es tan prodigiosa como porculera, porque, cuando algo se fija bien fijado, se convierte en costumbre y la costumbre, amigos y vecinos, no me digáis que no, es eso: muy porculera. Ay de aquel que un día decida mudar el tarro de los pictolines de la repisilla del mueble de la entrada, donde siempre ha estado, al cajón de debajo de la tele, la de rectificaciones locomotoras que va a tener que realizar cada vez que le apetezca un pictolín. Con esto se demuestra que ejercer la oposición, decir que no y que no al Gobierno, es una costumbre, como costumbre es gobernar. La ideología política también es una costumbre y a que no exista o viva prostituida por los partidos estamos ya sobradamente acostumbrados. Para el señorito Javier el Gobierno andaluz es Chaves, tiene cara de Chaves y seguirá llamando Chaves a quien le pongan delante, se apellide Griñán o Papafrita, da igual. Esto es muy humano. Lo malo es que cuando la política se acomoda del todo en la costumbre es frecuente que se empiecen a olvidar los principios democráticos, a los que no estamos muy acostumbrados porque no tienen cara ni apellidos, ni dan de comer.

23.4.09

La baba

Hoy celebramos el Día del Libro. Qué importante, qué importante: celebrar el Día del Libro es más importante que ná. Todos a una deberíamos salir hoy a la calle y no parar de recordarnos a voces y sin apenas gesticular lo importante que es celebrar este día. Los libros son muy bonitos, los libros son más bonitos que ná, aquí a nadie debería faltarle un libro, los que no leen libros son unos pobres seres desgraciados, mientras que los que sí leen libros son criaturas dichosas que no caben en sí de felicidad y cuando duermen se les cae la baba de lo afortunados que son y la limpieza de alma de la que gozan. Vivan los libros, vivan los libros. Hoy es el Día del Libro porque, ¿saben?, Cervantes y Shakespeare así lo decidieron aquel 23 de abril que coincidieron en el urólogo y compartieron sandía y después se fueron de travelos y de gordos que se peían mucho, pero sin querer. Un libro es un tesoro, siempre, aunque lo haya escrito Hitler, aunque lo haya escrito Escrivá, aunque lo haya escrito Coto Matamoros. Hoy celebramos el Día del Libro y la fiesta de las letras debería durar hasta la madrugada en el interior del corazón de cada uno, metiditos en casa, viajando y descubriendo la vida a través de las páginas, mientras degustamos un rico y saludable poleo menta.

22.4.09

De su casa

Manuel Chaves con los suyos en Madrid y Gaspar Zarrías todavía aquí, terminando de recoger las cosas y dejar el local adecentado hasta que se meta el nuevo inquilino, desenchufado y abierto el frigorífico para que no huela ni se enmohezca, puestos varios cubos llenos de agua para que la madera de los muebles no se reseque, cortada la espita del gas y los plomillos de la luz, barriendo, fregando, dejando los cacharros limpios y en su sitio y recargando hasta los topes de alpiste el comedero del canario, de pienso la escudilla del perro y de carne cruda y por toneladas el pesebre del león y la despensa de Hércules. ¿Y las plantas, qué hacemos con las plantas, cómo vamos a dejar que se chuchurran unas macetas tan hermosas? Zarrías siempre ha sido un hombre muy de su casa y no se la va a dejar de cualquier manera. Esos fuguillas ya pueden volar con Zapatero, que él no se va hasta que las cosas se queden en condiciones, por más que lo llamen a gritos y hasta con cierto chufleteo desde ese barco más grande: “¡Vamos ya, Gaspar, no seas coñazo, deja eso para el Griñán y vente, cago en el copetín, que eres más cumplido que un luto, cuidado qué nene!”. Pero él no hace caso y sigue a lo suyo. Ah, y que no se le olvide llevarse una copia de la llave, no vaya a ser que...

21.4.09

Lo ha dicho

El Josenrique Fernández de Moya, presidente del PP, ha reconocido que uno trabaja en política por el interés partidista, no por el bien común y esas tonterías de iluminados y gilipuertas. ¡Lo ha dicho, lo ha dicho, a mí que no me vengan ahora con gaitas, porque lo ha dicho, que luego me vienen con gaitas! El sábado lo dijo en el hotel Infanta Cristina con motivo de eso tan de rojos que se han inventado ahora, atender a los barrios de la capital, a fin de volverse a hacer con la Alcaldía jaenina. Esa perita en agrio. Dijo que entre los delegados de barrio que se van a nombrar había personas sin ningún tipo de vinculación con el partido –recalcado como una buena noticia, fíjate- y que trabajarán por sus barrios “de forma desinteresada y participarán en la vida de la ciudad sin militancia política”. O sea lo nunca visto, lo sano del asunto, lo humano del tema, el más difícil todavía. Halehop, halehop. Ay qué cuidadito hay que tener a veces con los argumentos, pues te pueden dejar en pelota viva sin darte cuenta. Un político presentando a un individuo que va a ungir de limpieza y buenaventura un proyecto por el simple hecho de no pertenecer al partido. Toma y toma y toma. Ahí lo llevan.

20.4.09

El poeta

Se ha resaltado una frase que vino a decir el poeta Luis García Montero (al que, por cierto, nunca han tragado mucho algunos de los que lo trajeron a Jaén el miércoles pasado, las cosas como son). La frase es: “Poeta es el que se piensa tres veces lo que escribe”. Bueno, no estoy de acuerdo, porque si ciertos versos se pensaran tres veces antes de escribirlos, nos ahorraríamos más de un ataque de chuchurria, pero al menos el granadino no nos trasladó esas sentencias absurdas, sin sentido, pero muy bonitas, del tipo: “La poesía como salvación” o “El poeta es notario de la verdad de su tiempo” o “La poesía es la reivindicación de la conciencia individual”. Ah, bueno, espérate, que esta última chominá de la “conciencia individual” sí que la dijo. Ya me extrañaba a mí. A ver, que no es por criticar, que no, lo que pasa es que ya harta un poco que estos señores, el Montero y muchos otros, se ganen a la gente con esas frasecitas tan cultas y delicadas, tan honestas y humildes, tan de tísico al piano, y después vuelvan al seno de esas familias que son una máquina de acaparar jurados, conferencias, recitales, favores, amigos y dineros públicos, juntos y por separado, bien aleccionados y mejor sabidos. Pero, claro, esto es envidia, naturalmente. Así que, a callar, ¿no?

17.4.09

Otro molde

Es que están plastificadas, es que salen así como en serie churrera o pestiñúa, es que sus demandas y denuncias suenan siempre a lo mismo, suenan a que hay que echarlas cada cierto tiempo para salir en los medios, y punto, ya está, no tienen más pretensión que esa, a ver si a las Nuevas Generaciones del PP jaenaco los mayores del jaenaco PP les van comprando ya otro molde, leche, que el único que tienen ya lo machacó bien machacado la Elenita González y se ve que al nuevo presidente de la organización juvenil derechaca, el Manuel Heras, le da sofocación pedir, no uno, sino un juego nuevo, distinto y más ameno, un recorta, pega y colorea con mejores fines protagonistas y foto de muchachuelos afanosos. Joé. Habría que hacer hemeroteca para verlo más claro, para constatar que, cada cierto tiempo, a las Nuevas Generaciones les toca mandar nota de prensa diciendo que la Junta es muy mala con los jóvenes y que eso no puede ser porque eso está muy feo. Y ahí se quedan, ya han hecho política, ya han dado el tierno callo, ¡uf, cuánto curro!, ahora a esperar a crecer un poquito y hacer carrera y dinero en puestos de relevancia y despachos de postín. ¿Currículo? Meterme con la Junta. Ok, nene, guay, pasa y vete probando un traje, que enseguida estoy contigo.

Chinchin pun

A ver, que no lo voy a defender porque nos llevemos bien, o sí, yo qué sé. Que lo que pasa es que desconocemos las leyendas e historietas de esta bendita provincia y damos por hecha la ofensa que no lo quiere ser. Si sabré yo de esas cosas, madre mía. Al concejal peperaco Alfonso Sánchez Herrera, tan silencioso en los plenos, se le han echado encima por decir que la estación provisional de autobuses es de “chinchin pun de Linares”. Esto no es denigrar la ciudad minera, segunda capital jiennense (je je); esto es referirse a un cacharro primitivo en forma de tiovivo que un linarense traía antiguamente a las ferias jaenitas, activado mediante manivela y adornado con una musiquilla que sonaba así: “chinchin pun, chinchin pun, chinchin pun”, por lo cual la chiquillería se refería a la atracción como “el chinchin pun de Linares”. Joder, ¿y que tenga que ejercer uno de jaenólogo cutroncho relatador de tonterías a estas alturas? Eso es que me estoy haciendo viejo, cachi en los mengues. En ná que te haces viejo, ¡raca!, te sobreviene el costumbrismo y ya no te salva ni dios, lo mismo acabas calzándote unas zapatillas de paño y acudiendo al Claustro Poético a recitar polladas. En fin, bueno, que eso, que el Sánchez Herrera yo estoy seguro que no ha querido meterla en el cocido.

15.4.09

Berridos

El aceite deberíamos tomárnoslo aquí en cañas, como la cerveza. Grifos de aceite en los bares para criarnos mejor mala sangre de aceite. Aceite vaginal para la desecación íntima, colirios de aceite para tener un punto de vista más espeso, sudor de aceite que empape el pan de los señoritos. Pompas de aceite. Aquí a los artistas de fuera tendríamos que ungirlos de aceite, transfusiones de aceite para los excesos de vigor, aceite en los cálices para mojar las hostias y que se deslicen con más facilidad hacia las profundidades del alma pía. Para la acumulación de cerumen en los oídos, nada más efectivo que el aceite, chorretazo en pera color butano, pese a que después algunos sigan igual de tenientes. La culpa no es del aceite, la culpa es de la costumbre de ser tan cobardes, tan aceitosos. Cuando el aceite está por los suelos lo lamemos como perros, cuando el aceite está por las nubes le ordenamos al tonto del barrio (o al más faltuzco) que saque la lengua y salte y rebañe el aire, verás qué rico. Escritos de aceite, pestazo de textos. Pena de muerte, te fríen en aceite, sin rebozar. Tú a Jaén le quitas el mar de olivos y se le queda un mar de aceite, tú a Jaén le quitas el mar de aceite y los jaenitas se quedan sin playa ese verano, lamentándose entre berridos cítricos.