27.1.10

Pin y Pon

Pues a mí lo más gracioso que me ha pasado en el tren —y me han pasado muchas cosas, uno es muy trenero— fue hace unos cuatro años, por estas fechas enerinas, cuando, recién salido el cacharro de la estación de Jaén con destino Madrid —adonde tuve que ir a hacer unas gestiones que a usted no le importan, métase en sus asuntos y déjeme en paz con los míos, so cotilla—, de repente se paró y comenzó a retroceder. Cuando le preguntamos al señor revisor la causa de aquella irregularidad y tras haber hecho los chistes correspondientes —como que al maquinista se le había olvidado el bocadillo—, éste nos respondió con otro chiste mejor en el que ningún sentido del humor podría haber caído jamás: los raíles estaban resbaladizos y el tren no había salido con la suficiente fuerza, así que tenía que retroceder para tomar carrerilla. Sí señor. El choteo en el vagón fue considerable, qué buen rato pasamos. Esto del transporte ferroviario jaenino de Pin y Pon es un asunto ya tan viejo que, lamentablemente, forma parte de esas cosas que nos pasan porque nos tienen que pasar. Lo del Ave Lanzadera este de ahora es un engaño que no se lo cree ni quien nos lo colocó: en tierras jaeneñas el tren va tan lentorro como siempre. Eso sí, es salir de la provincia y todo perfecto.

1 comentario:

Blumm dijo...

Qué risa como lo cuentas.

A mí lo que me da más risa es la de páginas que están gastando y la tinta que no están ahorrando con el viaje anécdota de los grandes de Diario Jaén hacia un Madrid un día de aquéllos de frío y temblor.

Pues no hay hebra ni ná, nene. Qué zumo le están sacando al asunto.

Mañana capítulo XXXII. De cómo el tren fue frenando poco a poco y no levantó el vuelo siendo un AVE como era.

Verás.