31.12.08

De cañas con la crisis

Suplemento "Crónica de un año"
Ay, la memoria… La memoria. Tantos aconteceres en este año jubileta, tanto Jaén lagártico y fulano en las cosas que nos pasaron y de las que tuvimos que escribir, opinando, día tras día —a ver, qué remedio—, tanto pasado de cerca y a trasmano en el devenir de la actualidad jugosa de cada jornada reseca y olvidadiza… Echa uno la vista atrás y comprueba, otra vez, que es imposible verse el cogote, no hay manera, ¡mira que es difícil!, pero sí el careto pachón del abuelaco que guarda cola detrás de ti para el reparto de la cartilla de racionamiento de la existencia. El abuelaco sí que te ve el cogote, no deja de mirártelo, él sabrá con qué intenciones, si gargajeras, lamedoras, sopladoras o sin intención alguna, simplemente no te lo pierde de vista porque está tonto o aburrido y no se le ocurre otra cosa que hacer mientras aguarda su turno, cuchi qué cogote. Seguimos vivos, aunque no nos lo creamos del todo, y vamos a por más aliento para pasar 2009 con seguridad en los depósitos de la sangre y en los de las bilis, no vaya a ser que este año de mañana sea el bueno, el importante, el triunfal, y nos quedemos a medias y sin más ocupación que la de olisquearnos el ojete con la misma cara desconcertada de siempre, la mismica que se nos ha quedado a algunos este año al comprobar que el Castillo de Santa Catalina no se ha vestido de puticlub, como la Navidad pasada, y en cambio se ha puesto por peineta una estrella cursi de esas que conducen monarquías catetas a los nacimientos imprevistos, el gepeese de la época, por lo que muy poco magos debían de ser aquellos reyes, más perdidos que un choto en el Mercadona. Es lo que tiene la crisis, que, como no hay para lujos, se cae fácilmente en lo hortera, y tan contentos. Porque, permítanme que se lo revele, este ha sido el año de la crisis —también ha sido el año en que el PSOE y la IU del Ayuntamiento jaenoncho se dedicaron a recoger más de mil kilos de cacas de perro, je je, qué cochinos—, de aquella crisis que empezó a balbucear y a hacer así con las manitas sin que nadie la entendiera ni se la creyera y que hoy, ya ves tú, es un amiga de todos y a todos parece que nos afecta de tanto como nos la hacen creer y descreer, según convenga. Raro es el fin de semana que en Jaén no quedamos con ella, con la crisis, para irnos de cañas y reírnos un rato hasta la cuesta de enero, quien la suba sólo en enero, que esa es otra: de la cuesta de los doce meses nadie habla. Un año de teatro nuevo, espléndido y necesario, con nombre marrullero y vendido, erróneo, el año en que se rumoreó la posible marcha por cansancio de Gaspar Zarrías (¡una poooolla!), el año en que Jackie dejó preñada a Brenda en un camping de Andújar y vino Bob Dylan a llevarse un pastón y una garrafica de aceite de cinco litros que seguramente tiró por la ventanilla de la Alsina nada más salir de la provincia de Jaén: “Pero Bob, si eso tenías que promocionarlo”, le dijo alguien de su equipo. “¿Eh?”, respondió él y añadió: “¡Que te acuestes!”. Año de bienes firmados por Zapatero, o eso dicen, y de taxistas enfollinados con los ojazos que jamás antes habían ocupado rostro de concejala ni de Matilde algunas, taxis con la lucecita bermeja de la indignación a los que era mejor no decirles nada mientras te llevaban, porque se ponían muy bordes, ¿se acuerdan de aquellos taxis? Ah, qué tiempos. Los Cañones sin salvar, mugrosos y tristísimos, los patos otra vez en el parque, absurdos, porque mira que son absurdos los patos, la desaparición de “Aquí hay tomate”, los largos plenos municipales televisados, a horas golfas, con sus héroes y sus malandros, con sus callados y sus voceras y con esa lámpara tan feísima, por dios, tan feísima, que hay en el salón de plenos del Ayuntamiento jaenutti, que parece un bicharraco inmune a los insecticidas de las mociones y los discursos cachondorros, agresivos, segovianos, y a los escobazos entre los socios de Gobierno por aquello de los presupuestos municipales que a los Aguilera de la IU no les salía de los huevos aprobar y llamaban “imbéciles” y “travestidos” y hasta “intelectuales” a los que les criticábamos en los periódicos, ¿se acuerdas ustedes de aquellos presupuestos secuestrados por el rojerío de las rebecas abolilladas y las mochilas galapagacas, sin peinar casi siempre? Cómo no se van a acordar. Repito, y aún con más gustazo: ah, qué tiempos, qué tiempos. Aquéllos sí que eran tiempos, no me digan a mí que no, porque sí que lo eran. ¿Y la presa del Eliche? ¡Ay por dios! Los Villares en pie, el Manolo Molinos echando artículos, la Pilar Palazón recuperada, Jaén dividido, la Junta perpleja, ¡que sois de nosotros, coño, que sois de nosotros! En fin… El torno maldito sigue instalado en todos los autobuses urbanos Castillo, no hay manera de desbodriarlos, pero, al margen de eso, yo creo que este ha sido un año interesantote, el año que Jesús Tíscar dio el pregón de feria, qué digo de feria, de las Ferias y Fiestas en Honor del Condestable Lucas de Iranzo, ahí es nada, vaya lujo inmerecido para la capital, y el año en que pusieron chanchis los aseos de la estación de autobuses para luego ir pensando en tirarla y hacerla otra vez, tiene mandanga la cosa. No se me arrepientan de 2008 y vamos a tragar uvas con afición. Besitos.

1 comentario:

Blumm dijo...

Olvidaste a los gatos, joder.
Feliz 2009.