17.2.09

Las pilas

En toda la ciudad de Jaén no hay ni un solo contenedor para pilas usadas. Esto ya lo sabíamos, pero cuatro colegialas jaenitas, la María, la Beatriz, la Carmen y la Begoña han salido para recordárnoslo en la edición de ayer de este periódico. Ellas promovieron una campaña en su instituto y se han juntado con dos millones de pilas y ningún lugar para depositarlas sin contaminar. Ni el Ayuntamiento ni la Junta les ofrece una solución. Y yo me pregunto, pues: si ahora les da por lavarse la cara a estas dos instituciones y colocan contenedores para que ni las niñas ni nadie les molesten más con la leche las pilas, ¿adónde van esas pilas? Me temo que al vertedero común. O sea que poner contenedores es igual que el que tiene tos y se pee. En muchos casos, lo del reciclaje no es más que apariencia, fachada, engaño. Las campañas han conseguido que el vecino te mire como a un criminal si te ve asomando un bote de Dan’up por la bolsa de la mugre orgánica. Habría que mostrarle a ese tío el destino final de ese bote. Reciclar es caro y no todas las administraciones están dispuestas a gastarse los cuartos en eso, aunque lo de los contenedores es sagrado, sobre todo en época electoral. Por lo pronto, esas cuatro jovenzuelas de las pilas ya saben con quiénes se las gastan.

16.2.09

Probablemente

En Málaga la tienen, en Sevilla se lo están pensando. ¿Llegará a Jaén? Ay, dios mío de mi vida y de mi corazón, ¿llegará a Jaén? Crucemos los dedos y pidámoselo al altísimo con todas las fuerzas de nuestra fe envasada al vacío. Que venga a Jaén, que venga a Jaén, que venga a Jaén… Habría que ver la cantidad de soponcios en cadena que se producirían al paso de los autobuses con publicidad atea en esta ciudad lagártica y beatorra que reza su repertorio potaje sin sacarse el hueso de aceituna de la boca; habría que ver, con mucha risa, esos rostros regordetes y cárdenos demudándose y resoplando espachurreces por tenerse que ir andando antes que montarse en un servicio público del infierno. “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”. No tienes huevos, Castillo, de poner eso en tus autobuses. Y haces bien, porque si ya hay gamberros que te tiran piedras por pura y simple cafrería, no quieras ver qué clase de patuzcazos tendrías que soportar, éstos también por cafrería y gamberrismo, pero piadosos y por la buena causa de la devoción, o sea muy justos y necesarios. Menudos somos aquí para agredir en nombre del señor, de la virgen y de los muñecos. Carácter jaenero, integrismo católico melenchón, besitos al cura.

13.2.09

Llámame, tía

Oye, Solar, mi Inma, cucha que te diga: que te voy a dar cañilla hoy. Ya sé que te tenía un poco olvidada, perdona, pero es que, mujer, tú tampoco pías tanto como antes, ¿eh? Que para sacarte una de aquellas gloriosas columnas que me dabas hay que atarle los cataplines a san Cucufato, cachi en los mengues. Ah, por cierto, antes de entrar en faena, ¿ande te metes, tía? Te recuerdo que me debes unas cañas, que del día de la Inmaculada hace ya dos meses, a ver si ahora te me has vuelto roñica. Llámame y nos vemos en La Viña o algo, ¿ok? En fin, vamos al curro. ¿No te parece, Inmaculada Solar, concejala del PP jaenacho, mi Inma, que lo que despotricabas el otro día contra la política económica de los rojos municipales no es más que un diente por diente y culo porculero de lo que os decían a vosotros cuando os cargabais las arcas y nos teníais a dos velas sin pabilo o rabillo de encender? Toma ya. Dinos cuánto te alegra el “desastre” de las cuentas de la alcalda, pese a que esta circunstancia afecte negativamente al ciudadano que te puso y te sigue poniendo ahí, ahora en oposición buitraza a la espera de la catástrofe que os recupere en votos. En tus palabras no hay política, hay malafollá y ganas de poder. Deja respirar, niña, y vamos a respirar juntos.

12.2.09

Bestias

Ni dioses, que no existen, ni hombres, que son nadie, tienen el más mínimo derecho a decidir si debo morir o seguir viviendo. A mí que no me venga un Berlusconi ni un Menganito ni un chalao perdío a decirme lo que me toca con respecto a mi vida. Si la lucidez y la consciencia me dejan, decido yo; pero, si no, que decida la soportabilidad del sufrimiento y la desesperanza de mis familiares. Esto es sagrado, joder. Esto es lo sagrado y no las sandeces que se inventan para quedar a buenas con sus demonios domésticos. Un pedazo de carne en coma durante años, criando escaras, sin vuelta atrás, no es una vida, no es vivir, a ver cuándo leches se van a enterar los chupadioses y los cagamorales que meten las asquerosas narices en todo menos en lo que les incumbe, y lo que les incumbe a los chupadioses y a los cagamorales es rezar por el futuro de sus huesos y dejarnos en paz de una maldita vez a los que procuramos vivir con coherencia y lógica y buenos sentimientos. Bestias, que sois unas bestias. Legislar el “sufrimiento sí porque lo digo yo” es de sádicos, de gente muy baja, de criminales. “Quiero vivir” y “Quiero morir” son los lemas de la libertad absoluta del ser humano, de una libertad tan honda que no entiende de papeles, ni siquiera de opiniones. Bestias.

11.2.09

El moneero

A cambio de la panzá de regalos que se llevan, los ministros nos dejan frases y consejos cuando vienen a Jaén. No sé yo si eso es negocio, ¿eh? Mira tú la Bibi, la ministra, la Aído, la miembra, que viene, se pone púa de migas torrecampeñas, con su choricillo y sus torreznillos, le dan mermelada, salchichones, morcillacas, cremas de aceite para el cutis, jabones, pañuelos de seda, vinorro, dulces… y en pago ella va y nos dice que eso de la paridad en el CES se tiene que arreglar, que muy bien por el Ayuntamiento jaenete por favorecer que las mujeres entren en las empresas que ejecuten obras a cargo de los Fondos de Inversión Local, que ante la violencia machista se requiere la tolerancia cero y que verás qué bien va a marchar todo en Jaén, en Andalucía y en España. Y que hasta luego. ¿Hasta luego? Sí, sí, hasta luego. Vale, muy bien, tía, buen viaje, pero…, jopé, déjate algo, convida a cañas, corresponde, sácate el moneero y déjanos una propinica, que para eso eres ministra, que de frases y consejos no se vive, sirven para pensar un rato y aplaudir, eso sí, pero no se comen, entre otras cosas porque son productos altamente perecederos que a las pocas horas ya están rancios. En cambio ella sí que va a ocupar todas las alcayatas del Ministerio colgando embutidos.

10.2.09

Pobretón

Los ricos saben que son ricos porque hay pobres y los pobres saben que son pobres porque hay ricos, con la diferencia de que estos últimos, además, se cagan en la leche, mientras que los primeros no se cagan en nada, que es de mal gusto, y se quedan callados. Pero hete aquí que, en tiempos de crisis, los pobres son más pobres, mucho más pobres, y esta circunstancia les conviene a los ricos tanto como una patada en la boca a la hora del aperitivo y con la señora mirando. Es verdad que los ricos son ricos porque hay pobres, esto es un axioma de esos, pero lo que tiene que haber son pobres moderadamente pobres, no nos pasemos, porque como los pobres a secas pasen al divino estado de pobres de pedir, eso no mola, nene, eso resta. A un pobre de pedir, de solemnidad, a un pobre salvajemente pobre, pobretón, no se le puede seguir chupando nada, es un pellejo seco que ha perdido hasta la miseria, la cual se cotiza bien en los mercados de la caridad. Ahí, frente al pellejo huero, el rico se percata entonces de que, ay, se le ha ido la mano exprimiendo y no sólo ha inutilizado al pobre sino que también se ha cargado el exprimidor. Es la hora, pues, de las regulaciones de empleo, el corte de créditos bancarios y demás medidas encaminadas al exterminio.

9.2.09

El grifo

El grifo; a los préstamos a empresas y familias, el presidente del Banco Santander les llama “el grifo”. Que no es que se haya cerrado el grifo, dice, sino que no le quiere hacer daño a la economía española concediendo créditos que a lo mejor la gente no puede pagar, así que a pelarla. Cuchi qué bonico. Ay, Botín, Botín, don Emilio, qué bien se apellida usted, joío. Lo más chistoso de los bancos es que están de morros no porque pierdan, que nunca pierden: lo que les mete los gatos en la barriga es que no ganan tanto. Nos intentan calzar en la cabeza, a través de anuncios y promociones, que ellos son más buenos que ná, monjitas pías y generosas en acristalados conventos de moqueta y caramelitos para el nene, pero en cuanto la romana no les da el peso apropiado del billete, aprietan el culo y te echan a patadas, por supuesto sin caramelo. Y ahora resulta que los préstamos son “el grifo”, una cosa que, junto “al bote”, siempre hemos entendido al lado del verbo “chupar”. Se supone que cuando a uno le cortan el grifo significa que se le ha acabado el chollo, y la verdad es que un crédito bancario tiene de chollo lo que yo de melenudo. Vamos que, según Botín, ya no hace más regalos a nadie que no se lo vaya a agradecer con una felicitación por Navidad.

6.2.09

Pecadillos

Fuera de cámaras y micrófonos, me pregunto cuál será el tono de las conversaciones entre el Gobierno y la Iglesia católica. Esta semana se ha pasado por aquí el Tarsicio Bertone, que es un curaco de los gordos del Vaticano, quien, junto al nuncio de Su Santidad el Benedicto, quería saber qué diantre está pasando en España con eso del aborto y otros pecadillos. Yo no creo que en esas reuniones vayan a convencerse de nada unos a otros —de hecho nunca llegan a acuerdos, sólo a “buenas relaciones”—, así que lo único que dichos encuentros les suponen al ciudadano es el gasto en protocolo, las leches manchadas y los mostachones que seguramente se toman mientras cascan de chalaúras, puede que también algún copazo de coñac. Lo mismo los curacos insinúan a De la Vega que el infierno la está esperando, pero no creo que a la vicepresidenta le preocupe esto mucho, con el cuajo que se gasta esa señora, que es como la tita culta y viajada y sufrida que todos tenemos, la que en vez de Colacao nos daba Eco, de chaveas. Lo mejor sería que, antes de meterse en esas faenas infructuosas, el curaco le preguntara a Zapatero en las mismas escaleretas de La Moncloa: “A ver, ¿usted cree en Dios?”. Si es que sí, vamos para adentro. Si es que no, aquí hemos terminado.

5.2.09

Cazalilla

Ni denuncias ni multas disuaden a los cazalilleros de tirar su pava cada año por San Blas, a cara descubierta y muy orgullosos de su tradición, sí señor. La verdad es que hay que reconocerles el tesón, junto a la buena fe del que se halla convencido de que no está haciendo nada malo. Qué quieres que te diga, a mí no me parece tan grave eso de tirar una pava desde el campanario. Hombre, seguramente a la pava sí: la pava debe de llevarse un sustaco de no te menees, las cosas como son, pero no creo que el sufrimiento del animalico sea tanto como para empestillar a todo un pueblo en lo que a opinión pública se refiere. “La pava vuela”, argumentan, “y peor es tirar una cabra”, a la que, claro está, el cabrazo no se lo quita ni dios por muy aficionado que sea dios a salvar cabras, que lo dudo. Por otro lado, yo no sé qué gusto le sacan en Cazalilla a eso de pillar la pava, será el del protagonismo, será como convertirse en la reina de las fiestas o algo así, “mira, mira, ese es el que ha cogido la pava este año, vamos a pedirle un autógrafo”, pero su punto deberá tener cuando son capaces de encaramarse a los tejados en busca del trofeo, teniendo en cuenta que los cazalilleros tampoco vuelan. Y además, qué leche, que no es más que una pava, joé ya ni pollas.

4.2.09

Al adoquín

Volvemos al adoquín como quien vuelve al tabaco de liar, a la máquina de escribir y a la casa de citas. Antes, las calles se empedraban para que las bestias no resbalasen; ahora es para hacer bonito, para hacer antiguo, por el Patrimonio y para que los neumáticos suenen trocotró trocotró trocotró, grata melodía con arreglos de pitos, no de rebuznos. Volvemos al adoquín como quien vuelve a la musicassette, al cisco y a la cataplasma. Cuando los señores de la Humanidad vengan a echarle un último vistazo a la parroquiota de la plaza Santa María y vean lo adoquinado que está el camino de Bernabé, no lo dudarán ni un segundo: aquí hay adoquín, aquí hay gloria, y se irán a La Barra a celebrarlo entre grandes risotadas y haciendo así con las manos ante el asombrado gentío. Volvemos al adoquín como quien vuelve a las noticias de galena, a sacar el santo para que llueva y a las meneantas de cine. Las cofradías ya ven sus pasacalles católicos pisando de lujo en lo antiguo de la pedrusca y pronto alguien caerá en que faltan carruajes y boñigas que contrasten con el tranvía caminito del progreso. Volvemos al adoquín como quien vuelve a la tuna, al No-Do y a los romances de ciego. Se fueron La Perdiz, la óptica Elba y la papelería Santo Rostro, pero volvemos al adoquín.

3.2.09

Jaén

El atractivo turístico de la provincia de Jaén está hecho de frases para el auto convencimiento. Atractivo tiene esta tierra, que sí, y, si me apuran, hasta posee grandeza y todo lo que ustedes quieran; pero me da a mí que se nos nota demasiado que tenemos que terminar de creérnoslo nosotros mismos y no precisamente porque no confiemos en lo nuestro, sino por algo mucho más crudo: porque las cifras y los porcentajes de los visitantes que se quedan más de un ratillo y de las empresas que aquí invierten, rara vez coinciden con la ampulosidad de los eslóganes y de las bonanzas que se nos ocurren. Ejemplo: Pilar Parra, de Turismo de la Dipu, en Fitur y para este periódico: “Somos una provincia conocida y reconocida”. Pues no, mire usted, no, Jaén no es una provincia conocida y reconocida, a Jaén la conocen y la reconocen tanto por ahí como nosotros conocemos y reconocemos Palencia o Albacete. Jaén es una provincia que, todavía y de momento, suena a aceite, a Manolete, a Bartolín, a Cazorla y a que hay que pasar por ella para ir a Sevilla, a Granada, a Málaga y al Cabo de Gata. Y ya sé que con el derrotismo no se va a ninguna parte, pero tampoco con el optimismo a la fuerza, que ya es que ni ánimos da al personal, o sea que tampoco funciona.

1.2.09

Hacer caja

Tuvieron mandanga los veinticinco eurazos en patio de butacas para ver La cena, de Els Joglars, veinte en anfiteatro. Al margen de la calidad de la obra y la compañía —muy buena—, tiene mandanga el palo en taquilla y el tufo a recaudación pelotaza que desprendía. Viene Els Joglars, la gente va a acudir a llenazo, vamos a aprovecharnos y hacemos caja. Precios de Madrid, o ni eso, en un teatro, el Infanta Leonor, que carece, porque quiere, de planes de descuento a grupos, jóvenes, jubilados, estudiantes…, tal y como hacen la mayoría de los teatros españoles y hasta los buenos teatros españoles. El año pasado, cuando La cena fue a Linares, costaba quince euros la entrada. ¿Qué pasa, que hay que demostrar que una cosa es Linares y otra la gran capital jaenita? Veinticinco euros les dan sus padres a los muchachuelos que habitan otros jaenes para que pasen el fin de semana, ¿se lo van a gastar todo en una entrada de teatro o sólo queremos a los muchachuelos del Jaén de los cien pelotes cada viernes? No es forma esa de llevar a la juventud a las butacas para que asistan a un espectáculo que, además de verse y oírse, se huele, se lee, se siente y en ocasiones incluso se toca y se paladea. Un teatro que, además, necesita micrófonos porque la acústica es una caca.