12.3.10

Más que ramón

Verás tú lo que va a tardar el chorimangueo jaenés en hacerse con las bicicletas públicas. Jaén, además de lagártica y medio guarra, es una ciudad muy ladrona, eso lo sabemos, aquí hasta las viejas mangan plantas de los jardincillos municipales, que las he visto yo, y si no las pueden mangar porque no llegan, les dan con el bastón y las destrozan para que no se las lleve otra vieja más audaz, que esa es otra. Jaén es una ciudad en la que abundan los cafres, no lo puede remediar, será el agua o qué sé yo qué será. Para las bicicletas ya estarán estudiando (si es que no viene en internet) cómo arrancarlas de las bancadas y llevárselas a sus parcelas, pero si la cosa es complicada y no pueden, que no te quepa duda de que las destrozan. Y eso no será culpa de los políticos, sino de que aquí —para ser tan pocos y estar tan apretujados, leche— hay más hijoputas que ramón. Es lo que tienen las pequeñas ciudades andaluzas plantadas en mitad de un rastrojal manchego, que no crían más que aburridos y cipotes y ya se sabe a lo que lleva el aburrimiento: al vicio solitario, al enriquecimiento del bar de la esquina, a la columna malafollá y a robar o destrozar los bienes públicos, raras —y gratas— veces a sentar a don Bernabé Soriano en un váter y a podar en forma de falo el ciprés de un convento.

2 comentarios:

Blumm dijo...

Qué grande fue lo del váter, nene.

Anónimo dijo...

pues de lo del falo en el ciprés yo no me enteré, mi querido Sancho...
pero lo de las viejas cogiendo las plantas es de risa...