4.12.09

El árbol

El árbol santo marcado por una casi santa mujer sobrevive, sobrevivirá, dará testimonio de una devoción medioambiental que conmocionó Jaén a finales de septiembre de 2009, cuando los concejales peperonchos descubrieron que sangre y savia conforma un todo armónico y trascendental en el equilibrio de las cosas, en la convivencia de la carne y lo vegetal, en el latido acompasado y vivísimo de la existencia en Gaya, toma castaña. Este es el árbol que abrazó Cristina Nestares –diremos a nuestros nietos–, este es el árbol que ella salvó cuando el tranvía aquel que vosotros no conocitis quiso matarlo. Si os fijáis, en la corteza de su tronco aún conserva restos de la pelusilla del saquito de santa Nestarina Cristanes. Besadlo, besadlo, besad la reliquia del milagro, pues de lo contrario no os llevo al chiquipark, chaveas cipotes. El árbol nestaresado ha sido trasladado a un vivero del lugar, al provisional santuario que acogerá su grandeza hasta que los arqueólogos de la Uja Piruja localicen el más honesto bujerete en el que meterle el cepellón (hosti cómo suena eso) hasta las mismas trancas geológicas. Será el árbol de la vida, del bien y del mal, de un despertar tardío. Árbol sagrado por más falso plátano que sea, déjate de plátanos, háblame de fe, conciencia y de todas esas payasadas.

1 comentario:

Blumm dijo...

Bujerete el que le han hecho al desgraciado este. En Jaén se nos conoce por este tipo de noticias, como a los de Lepe por sus chistes.
Pinchen, si tienen valor, sobre el link.

Bujerete nuevo y más grande del niño de Valdepeñas, qué cipote