14.11.06

Los poetas pasan hambre

Si no fuera por las fuerzas vivas intelectuales de esta ciudad lagártica y pedorra, las relevantes figuras poéticas que vienen al Festival de Otoño cenarían más solos que la una en cualquier hamburguesería siniestra y, encima, pagando ellos. El Patronato de Cultura del Ayuntamiento de Jaén y New York, o sea, el cortijo señoritingo y enjabonado de la Nestarina Cristanes, esa lacra de concejala que nos tocó hace tiempo, pasa como de comer zurullos de la hospitalidad que le debe al invitado. Fanny Rubio pasó hambre, Diego Jesús Jiménez pasó hambre, Antonio Gamoneda pasó hambre, Juan Carlos Mestre pasó hambre... Y sus presentadores no digamos, aunque esos a la Nestarina deben importarle aún menos, así se mueran solos y rabiando, ya que son jaenícolas y, además, masones, gentuza de esa que la critica. De manera que tenemos que ser nosotros, los privilegiados prohombres de la cultura local, junto a nuestras simpáticas esposas, novias y amantes, quienes agasajemos a la personalidad que el Ayuntamiento desprecia, cosa que en el fondo nos viene muy bien porque, ya puestos, aprovechamos para hacernos los chulos delante de ellos, como antaño de nuestras señoritas de prácticas.

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