26.1.06

Obedezcamos a Su Santidad el Ratzinger

El Santo Cabo de la Guardia Civil, o sea Benedicto XVI, en su primer mensaje a los periodistas, ha pedido a los medios de comunicación valor, determinación y coraje a la hora de ejercer su labor, alertándoles del peligro de caer en la ambigüedad o sucumbir a las presiones que generan verdades a medias. Yo no soy periodista, pero, no sé por qué, me siento integrado en los medios de comunicación a los que Ratzinger ha dirigido sus palabras, así que no me resisto a obedecer el sabio mensaje de Su Santidad desde esta modesta columna con la que tanto disfrutamos usted, yo y un tito medio falangista que tengo en Pozo Alcón. Allá voy. Estoy absolutamente convencido, y así lo expreso, de que la Iglesia Católica lleva siglos convertida en un despiadado negocio multinacional que sueña e incluso pugna por el poder absoluto y la tiranía de la que está hecha, que vive del tinglado perfecto de una hipocresía bien disfrazada, que es una próspera importación de almas manejadas a su antojo y con ánimo de lucro y que si hay un personaje en la Historia que no le conviene en modo alguno, ese es Jesucristo, al que venera de lejos, cuanto más, mejor. ¿Me habré ganado el cielo? Saludos, Papa Ratzinger.

1 comentario:

BENEDICTO dijo...

Eres un hereje y ojalá existieran las hogueras para quemar a gentes como tú que tienen el anatema por bandera, so hereje. ¿No te da penica meterte con la máxima autoridad moral que hay en esta tierra que creó el Altísimo a su imagen y semejanza? Como hable con mi locutor preferido en España te va a salir sarpullido hasta en las cejas y le voy a decir que haga boicot a tus libros y que cuando compren el periódico se lo exijan al quiosquero con tu columna recortada. De todos modos, sabrás que pronto iré a España de visita oficial y podría concederte una bula, un perdón especial ante los ojos vencedores de la patria celestial por tus palabras insidiosas, si añades a tu blog algún enlace más de páginas, ejem... ya sabes... marranillas y esas cosas. Un abrazo paternal. Te aprecia y lee...