31.3.08

El cuerpecito

La Justicia española, mire usted, es una cosa que se pregunta por qué el psicópata que presuntamente asesinó a la niña de Huelva no estaba en prisión por los delitos sexuales probados y juzgados que conforman su currículo. Ahora. Se lo pregunta ahora. Tiene huevos: ahora. A lo mejor es que la Justicia española se creía que ese tiparraco, tras haber abusado de su propia hija hace seis años, de otra niña hace cuatro, de otra hace dos y de otra más el año pasado, se iba a estar quietecito de una vez y hasta podía montar una oenegé de magos y payasetes para hacer felices a los niños hospitalizados, algo así. A las personas hay que darles oportunidades, ¿verdad? Los malotes pueden cambiar. Así que la Justicia española nos da mucha confianza, aquí estamos todos que no cagamos con la Justicia española, por buena, por confianzuda, por efectiva y porque, de vez en cuando, se detiene a preguntarse cosas, aunque ya las respuestas sirvan para más bien poco. Y cuando, de aquí a un tiempo, la Justicia española dictamine que ese hijoputa lo que está es loquillo de la cabeza y que hay que tratarlo psiquiátricamente en vez de cortarle las pelotas y echárselas a los cerdos, el cuerpecito de Mari Luz se habrá terminado de fundir con nuestro olvido.

28.3.08

Ese foso

Sin duda, el responsable de que el portón de carga y descarga del Nuevo Teatro jaenoto no cuente con las medidas suficientes para que entre un camión fue cualquier peón de albañil, quien, por causas hoy difíciles de determinar, se impacientó y le gritó a los compañeros: “¡Ya está ni pollas con la puerta, tanta puerta ni tanta puerta, con lo que lleváis va que chuta!”, y así se quedó el portón, inútil a la hora de que una compañía con un gran montaje escénico quiera meter el trailer de sus trastos. Porque ya se sabe que un arquitecto puede decir misa en sus planos, pero si al obrero del botijo se le pone entre ceja y ceja otra cosa, eso tiene más fuerza y más autoridad que no sé cuántos años de carrera. Sin embargo, lo que no me explico es lo del foso. Eso sí que no tiene explicación. El foso es la verdadera y lamentable y gran cagada del —por lo demás— estupendo teatro del que por fin disfrutamos. Un foso tan hondo, tan hondo, que no se puede utilizar, porque los músicos estarían enterrados y el director de orquesta no vería un pimiento de lo que pasa en el escenario, a no ser que fuera un tío muy tallote. Se conoce que ahí nuestro peón estaba malo y por eso no pararon a tiempo con la trinchera musical, la cual les salió más bien sima geológica.

27.3.08

Aborrezco

Aborrezco al voceras en voz baja, al que va de rebelde entre horas, al que mastica excrementos y, después, en vez de escupirlos, se los traga con gaseosa, ni siquiera con vodka para que se le vaya el mal aliento. Aborrezco al que se jiña en el sueldo que le dan (que le dan, no que se gana) y que no perdería por nada del mundo, al que no para de despotricar contra su amo ni cuando le está haciendo el solo de flauta acostumbrado, al payaso risitas que te señala con puñales, al arrimacebolletas de sí mismo. Aborrezco al que no se conforma con nadar y guardar la ropa, sino que además acota el chilanco, se compra la piscina o se pilla una playa privada. Aborrezco al niñato de sesenta y siete años, al viejarraco de veintiocho, a la tierna lolita del chomino colgajo y apestoso, al farlopero que toma zumitos y te mete el pestiño del karma, a las mamás descalzas y con cosas raras alrededor del pescuezo, a los que gozan con la película La soledad. Aborrezco al cojoncios y a las cojoncias que siempre utilizan para hablar el tono museo, incluso en la bulla de un bar y aun en plena tamborrada de Calanda, y todo para contar pamplinas, ¡maldita sea, cómo aborrezco eso! Aborrezco al psicólogo que busco para que me diga por qué aborrezco tanto.

26.3.08

Bob Dylan

Como las caras de Bélmez, la infalibilidad del Papa, las ventajas de las películas en versión original subtitulada y la virginidad de mi prima Tere, que está de ocho meses de su cuarto pelón, la promoción del aceite de oliva de la provincia jaenoncha se ha convertido en una cuestión de fe, me parece a mí. Hay que creerse o no hay que creerse que los quinientos mil euros que nos vamos a gastar en Bob Dylan a través de las cinco denominaciones de origen, las ayudas agrarias de la Consejería de Agricultura, de la Diputación Provincial y del Ayuntamiento de Jaén servirán para algo más que para que el pavo tostonazo ese se lo lleve muerto y caliente el próximo 5 de julio, junto a su garrafica de cinco litros, claro, y aquí sigamos como siempre: con el hoyo pringoso en la mano y diciendo qué rico, qué rico, esto es un lujo, cuánta salud… y nada más. Por no hablar de lo que suena el asunto a careta y disimulo, o sea a no querer reconocer la chulería del pago de un caché desorbitado y sinvergüenza si no es con la excusa del aceitazo, que siempre ablandará corazones, condimentará fans y suavizará a la opinión pública. Del Julio Iglesias y el Luis Miguel del PP todavía se oyen quejas por despilfarro, así que no sé ahora por qué habría que callarse.

25.3.08

Lleváoslo ya

Bueno, ya estáis contentillos los que gozáis rememorando cada año la tortura y la muerte de vuestro dios de madera y vistiendo de vedette a vuestras vírgenes dolorosas. Hale, yo me alegro. Nuevamente se os ha permitido el despliegue y la parafernalia sin cortapisas, con la conformidad de la autoridad y la ovación del respetable, cortando el tráfico en el nombre de la tradición, sin un mal gesto e incluso con el acompañamiento municipal socialista, que ya hay que ser pasionero y cepilloso para agarrar la varita y desfilar entre los Cristos del Estado laico, pero en fin, qué le vamos a hacer, si no tenéis conciencia ni memoria y sois unos rajaos, que desde lo del Infanta Leonor no me cansaré de decíroslo: ¡Rajaos!… Ahora vamos a quitar prontico el cerumen de la vía pública, no vayamos a tener más desgracias que las pasadas, y volver a la normalidad lo antes posible, una vez desfogadas las pasiones del sentir y todas esas gaitas medievales que nos oscurecen a golpes de de tambor, aunque ninguno tan bello como el de la procesión jaenita del Silencio, que es la única que me gusta por lo que de cuerda de presos tiene. A ver si ahora le vamos a hacer caso al Damiani y al Gabucio con la leche esa de No os lo llevéis todavía… Anda, sí, lleváoslo ya.

24.3.08

Presupuestos

A la aprobación de los presupuestos municipales de 2008 le iban a dar los hornazos, pero se ve que el pitorreo informal del equipo de Gobierno tiene más gana de jarana y de choteo y lo van a ir dejando para abril, cuando a los hornazos ya se les haya ablandado el huevo, florecido el pan y empecatado, en fin, la santidad latigaza de su tiempo de elaboración y consumo. Como cabía esperar (porque estas cosas siempre pasan, así que caben esperar: adivino no es nadie), el PSOE y la IU gobernantes ni se entienden ni se llevan: al fin y al cabo son dos partidos políticos distintos, o sea Capuletos y Montoyas, Izquierdos y Cabanillas, así que el portavoz sociata, Manuel López, dice que la culpa es del teniente Cano, que no suelta un número de los órganos autónomos que IU gestiona, y que así no hay manera. Bueno, pues, sea de quien sea la culpa, la culpa es del Gobierno municipal, lo forme quien lo forme, puesto que a nadie pidieron permiso para hacerse un solo equipo y como un solo equipo deben seguir, ¿o quién va a pagar ahora esa cosa tan tramposa y deshonesta de las coaliciones, las cuales se suelen enjaretar a prisa y corriendo y con la única intención de ganarle a otro partido? Pues está claro: lo paga, como siempre, usted, ciudadano.

21.3.08

Propongo

Carne con tomate, lechón asado, choricillos de Ronda, bocadillo de panceta con roquefor, chuletón de Ávila, masa de morcilla, perdiz en escabeche, arroz con conejo, andrajos con liebre, jamón ibérico, filete de ternera con patatas paja, pajaritos fritos, riñones al jerez, lengua de vaca, rabo de toro, teta de chota, tus tetas, sendra, mortadela con aceitunas, alitas de pollo, butifarra, chistorra, capón al horno, manitas de cerdo, mis manitas, carrilleras, salchichas de las rojas, salchichas de las blancas, salchichas mulatonas, hígado encebollado, pimientos del piquillo rellenos de carné picá, morros, los tuyos, tus morros, oreja, churrasco, guisado de papas con costillas, pechuga de pollo a la plancha para los pachuchos, para los gordos, patatas revolconas con torreznillos por encima, con muchos torreznillos por encima, que les rebosen los torreznillos por encima a las patatas revolconas, codorniz enculada de tomillo, paté de fuá, de perdiz carolino, de jamón de bellota, huevos revueltos con bacon, sesada inteligente, espetec o como se escriba, longanizas, asaduritas de pavo real, pavo común, tu pavo, el pavo que tienes, callos, callos con garbanzos... Con todo lo que tienes para pecar hoy y teniendo en cuenta que Dios no existe, ¿te vas a meter otra vez el encebollao de tu mama?

20.3.08

Fracturados

Nos hemos acostumbrado a que la sanidad pública vaya mal, eso es lo que pasa. Incluso nos hace gracia y le hacemos chascarrillos, siempre y cuando no nos toque padecer sus deficiencias a nosotros, claro, porque entonces la mala hostia ocupa el más mínimo sentido del humor que podamos echarle y es cuando la situación se hace de veras intolerable, antes no. Lo que nos contaba el martes pasado este periódico es terrible, y no debería quedar ahí, en que es terrible lo que nos contaba este periódico el martes pasado: pacientes con huesos fracturados que permanecen ingresados en el Hospital Neurotraumatológico hasta una semana, a la espera de que le arreglen la cadera, el hombro, la rodilla, un dedo… Faltan quirófanos, faltan médicos y falta un poquito de vergüenza, leche, para permitir esta situación por parte de las autoridades a las que les prestamos un dinero en impuestos para que no les falte vergüenza ni nos falte de nada a nosotros ni a ellos, para que si nos rompemos una pata, dios no lo permita, nos la peguen el mismo día, ya que, además de necesitarla con cierta urgencia, duele mucho. Pero ya digo: a los desastres que se dan en los hospitales públicos nos hemos habituado. Y eso les conviene a los que deberían paliarlos.

19.3.08

El spa

En vez de tanto quejarse y pedir soluciones para no sentirse observados a través de la cristalera que los separa del vestíbulo, los usuarios del spa del albergue juvenil lo que deberían es tener más vergüenza y sentido del decoro y no ir a esos sitios tan modernos de ahora a enseñar las carnes y a hacer posturitas indecentes, sobre todo ellas, que más de una y más de dos ya sabemos aquí de sobra a lo que va, a hacer frivolidades en lugar de quedarse en su casa cuidando a los hijos y teniéndolo todo listo para cuando llegue el marido, que luego con divorciarse lo arreglamos todo, mira tú qué sencillo, alegando que si esto y que si lo otro, que si incompatibilidad de caracteres y no sé cuántas cosas más, cuando en realidad lo que pasa es que las mujeres se han hecho unas golfas que van a los baños públicos a que las miren, no me vengáis luego con hipocresías, más costura y más rosarios y más visitar enfermos os recetaba yo, listas, y más atender a vuestros chiquillos, que así los tenéis, con los mocos colgando y apedreando perros por las calles, tanto culto al cuerpo, joé, como si el cuerpo fuera vuestro, como si os perteneciera por derecho, como si Dios no hubiese tenido nada que ver en su concepción y diseño, malas, que sois malas, que incluso os creéis este artículo.

18.3.08

Cacas

Mil kilos de excrementos de perro. La empresa concesionaria del servicio de limpieza del Ayuntamiento jaenita ha retirado recientemente de las calles mil kilos de excrementos de perro. Y de perra, supongo. ¿Usted, mi buen lector amigo, se imagina todo eso junto, metido en un bolsón de lona y colgado de una grúa? Yo sí, y además, desde que nos dieron el dato, todos los días, mientras arden las ceras y suenan tambores y cornetas lejanas, le estoy dedicando un ratito a imaginármelo y a, por entretenerme, buscarle aplicaciones útiles a semejante botín. Porque lo lógico y lo tópico es el abono para los campos y para las macetas, también para algunas mentes más anchas que largas, no sé yo si lo mismo valdría incluso para elaborar cosméticos; pero qué me dicen si conserváramos ese bolsón imaginado a fin de orientarnos un poco cuando nos manden a la mierda, circunstancia que, nos guste o no, nos pongamos como nos pongamos, se da con bastante frecuencia, las cosas como son. En cualquier caso, una tonelada de cacas de perro no debería pasar sin pena ni gloria en una ciudad como esta, tan conservadora, tan facha y tan católica, tan atrayente y cordial cuando le da la gana de serlo. Mil kilos de mierda. ¿Se los echamos al lagarto?

17.3.08

La Fiesta

El calor, el polvazo, la música, los ombligos, las hormonas, el alcohol, la alegría, el sudor, la juventud… Ese olor a juventud, a huerto fresquísimo recién abonado, ese olor fortacho y avasallador que tiene y que deja la adolescencia nunca derrotada, la juerga de las risas porque sí, laberinto de voces futuras, esos culos, olor a jarabe de jugo de biología apabullante, tan elásticos, tan urgentes, tan bellos y bellas, tan de su papa y de su mama cada uno, cada una, olor al sexo que les queda, olor a mundo que no quieren o que les importa tres pitos, rica peste a cachorro lengüeante previo al incienso y la sangre, a la oración y a los clavos, a los dolores del viernes, el olor, primavera a explotíos, buen rollito, marihuana y trompetas, puritos de chocolate, un tirito pa’seguir, si acaso, para no parar de oler a deprisa, ponte cariñoso, bésame el tobillo, platazo de paella a las seis de la tarde, cucha, un mejillón… La Fiesta de la Primavera del pasado jueves, más que un éxito, fue un triunfo: el de la realidad a pie de calle respecto a cómo les gusta divertirse de verdad a los jóvenes, frente a la ñoñería de estudio y sociólogo papanatas que farfulla la forma en que deberían hacerlo para que todo sea decente, aparente y formalito, o sea muy al gusto de lo falso.

14.3.08

Céntimos

Para algo había de servirnos el cacharrico ese que todos, sin excepción, tenemos en la cocina y en el que vamos echando los centimillos, que son como escamas del monedero y que a veces nos solucionan el pan de cada día cuando nos hallamos en la cuarta pregunta del final de mes: se los damos a Castillo, el de los autobuses, y que él los vaya administrando, lo mismo junta unos pocos y contrata al técnico oportuno que desinstale por fin el torno carraca ese que ya no tiene ningún autobús urbano en toda España, que nos acateta y nos obstaculiza y nos impide la total felicidad que implica o debería implicar ser pasajero de transporte colectivo, que ya estoy harto de reivindicarlo en estas columnas y aquí no me hace caso nadie, aquí se le hace caso a Adana y a Vica y a Lechuga Viedma, pero a mí no, cagontó, maldito sea mi oficio, así se ahogue en alfabetos y patalee entre agonías. ¡Cálmate, Tíscar, por dios, que ya huele a incienso! El paseo en autobús Castillo ha subido tres céntimos, iba yo a decir antes de cabrearme, y van listos si esperan que renunciemos a los dos céntimos de vuelta, no señor. Ahí clavados hasta que nos devuelvan nuestros dos céntimos, que un redondeo al alza es una insignificancia, pero cientos… Cientos engordan.