19.10.07

Que os den, andaluces de Jaén

Cuando Miguel Hernández nos preguntó por el dueño de estos olivos en el famoso poema que tan tonticos nos pone, estaba mirando para Córdoba, Málaga y Sevilla. Y cuando, después, se le ocurrió aquello de “no los levantó la nada ni el dinero ni el señor” fue porque todavía no existía Hojiblanca, que si no, ya le hubiera enjaretado una rima y a tomar por culo los andaluces de Jaén, así que menos sentimentalismos, que con los vellos de punta y el pecho henchido de emoción no se come. ¡Laírgen, nene, qué vergüenza! Los de por ahí aliándose con grandes multinacionales para poner su aceite hasta en los tornillillos de las bisagras de las puertas de los iglúes, mientras que aquí, en el mar de olivos, en la leche que nos dieron, no nos salimos del platico en el que mojeteamos sopas para acompañar las habas y el bacalao, en tanto llegan los italianos a resolvernos la boda de la chiquilla y el todoterreno para fardar por el pueblo, ¡y tan agusto, oye! Anda y que inventen otros, que yo sus miro, me rasco las talegas, me peo y me quedo tan ancho hasta la aceituna que viene. Eso sí: luego se nos encoge el estómago cuando viajamos y no vemos Jaén en los aliños del papeo. Hay que ser cínico, ¿eh?

18.10.07

Y una caseta: Talismán - CC OO

A uno lo que le pasa es que está falto de cariño —como esos perrillos birriosos que agachan las orejas cuando te acercas a ellos porque se creen que les vas a pegar un tozolón—, por lo cual basta con que, nada más llegar, lo reciban a uno en la caseta con un bacardicola en cristal, un sombrero para taparse la calva —que se liga más sin calva— y el “caramba, carambita, carambirulí” obsequio del señor pinchadiscos, que se llama Diyei, para ser agradecido y contarles a ustedes en este fin de fiesta, corazones, que la caseta del pub Talismán y CC OO ha pegado el pelotazo de marcha y gentío durante la semana sanluquesa que hoy lloramos, por tan corta, en la que las criaturas jaenitas siguen sin ser tontas y acuden a donde hay buen filete. Suele pasar: tú coges a unos cuantos rojos de esos sindicalistas, con su don de gentes piquetero, los alías con la experiencia hostelera de uno de los pubes decanos de mi generación, le arreas sus buenas bimbás de mojitos alejados del aguachirle y lo que te sale es un casetón en el que dejarte las prótesis, de bailar, y la libido, de mirar tetacas y ombligos, sobre todo ombligos, a poder ser sin ensartar, que me da cosa. Y nada más. Ya mañana vuelvo a la mala follá.

17.10.07

Feria en el casco antiguo: Alcocer

El Alcocer es ese tipo de bar al que yo llamo “de medicina preventiva”, aunque también puede usarse como curativa sin que sus beneficiosos efectos dejen que desear. Porque están las hamburgueserías, están los kebab, están las pizzas, están las salchicherías de tomatillo y pimporra… Pero también está el Alcocer, que son palabras mayores, un respeto, haga usted el favor, no me mire así. El Alcocer es una farmacia en la que despachan “Almax” a la plancha y otros protectores del aparato digestivo. Uno va, se mete unos cuantos pildorazos recién preparados por la licenciada y señora de Pedro (de Pedro el del Alcocer) y a partir de ahí que le echen feria de día y de noche, con sus miserias garrafales, que el organismo sufre menos y la sangre permanece cabal. Y mira que te diga: no te preocupes tú por Pedro, el baranda, porque, pese a que el hombre siempre tiene cara de estar a punto de cerrar hasta mañana, no cierra, él te aguanta, es que esa es su expresión natural: él tiene cara de querer cerrar hasta mañana como otros tienen cara de llamarse Ricardo o de aguantarse un eructo. Y si logras la difícil potra de pillarte el encajonamiento entre la ventanilla y la barra…, niño, ahí te las den todas.

16.10.07

Feria en el casco viejo: el Deán

La de cañas gratis y raciones de guá que me estoy ganando gracias a esta serie de “Lagárticas” no te lo quiero ni contar. Interesadas “Lagárticas”, por supuesto: entre otras cosas porque me encanta dar la razón a los enemigos, que todavía se me rebotan más y espumarajean con mejor gracia, los chalaosperdíos. Ahora donde me apetece hincharme es en el Deán Plaza, así que allá voy, id pidiendo barriles de sobra, que no tardo ná. El Deán sí que ha sabido sacar la feria a la calle este año, con su chiringo en la plaza, sus sevillanas y sus “Siempre así”, y, encima, parece que el vecino ese ya no tira huevos, se agradece. Claro —dirán algunos—, lo que pasa es que los socios del Deán son ricos y por eso pueden hacerse los chulos… Pues mira, sí, son ricos, le sacan una pasta al negocio, y más ricos que se están haciendo al invertir en todo lo que podría hacerse asociativamente en otras plazas y otras calles jaenícolas si aquí los taberneros se perdonaran las deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores y se dejaran caer en la tentación. Uno es que está convencido de que la feria es de la calle, aprovechando que no llueve, porque para el bajo techo o la terraza lánguida ya tenemos todo el año.

15.10.07

Feria en el casco viejo: La Viña

Con La Viña hay prejuicios entre nosotros los progres culturetas asquerosos. Tú preguntas: “¿Nos echamos unas cañicas, nene?”. Y te dicen: “Bueno, venga, sí, que tengo un ratillo libre antes de volver a ponerme con mi profundo análisis de la obra del pietista Antón Chichirichi, ¿dónde nos vemos?” Y responde uno: “En La Viña”. Y van y se te escandalizan: “¿Ahí? ¡Anda ya, no me seas burgués!”… Como si al garito del Leonardo Cruz no entraran también tíos con mono, empresarios embargados y familiones de venacapacá y cuchiquetediga. Con decir que me dejan entrar a mí, incluso después de lo del Abuelo… De manera que, como es su costumbre, los progres culturetas asquerosos se pierden la gran tapa burguesa que, puesta a digerir, alimenta y se pega al riñón de todas las ideologías, eso fijo, además del trato que a todicos nos gusta, o sea el de cliente, o sea el de protagonista de tu negocio, que de llenacañas que parecen que te están haciendo un favor al atenderte estamos ya un poquito hasta los güevecillos, las cosas como son, y quien se pique que se quite del ajo. Además, en La Viña, San Lucas es más santo y la mal llamada “feria de día” le pega un vueltón a esa manzana de la calle Maestra.

12.10.07

Feria en el casco viejo: Consuelo

Me da a mí que, desde chiquitillo, el hijo del Tito Adri ya tenía pensado abrir algún día su Café del Consuelo en el callejón donde se crió. Él se salía a jugar, callejón arriba, callejón abajo, y de pronto se paraba y, rascándose la barbilla, acaso el cogote, acaso la barbilla y el cogote a la vez, extrañaba el gesto y se decía: “Aquí falta algo, me cago en el copetín, aquí falta algo”, pero como no daba con lo que era, decidía olvidarse del asunto y seguir jugando. Hasta que un día lo descubrió. Lo que le faltaba al callejón del Arco del Consuelo era lo que aparentemente no pedía el callejón del Arco del Consuelo: la destaberna, cucha tú: un local destabernado que embutir en la galería tabernuda de siempre, un conciliatorio entre las viejas y nuevas generaciones de ese tobogán de vinazo y Palomino al que ayer llamábamos pedanía jaenita, el abrazo amalgamado de las músicas del mundo con la del Fari, que en paz descanse, el garito que hoy destaca por destascado y en el que, sobre todo, eso que se llama café y, más que nada, los copazos de después de tapear con la rubiaca enana, caen mejor que la siesta que sacrificas y le ahorras al pikolín de tus meneos, dónde va a parar, tú hazme caso a mí, nene.

11.10.07

Feria en el casco viejo: El Pecado

Salíamos ayer de La Barra y, por una especie de inercia que yo creo que es olfativa o por ahí, nos íbamos a meter ya en el callejón del Arco del Consuelo, esa pedanía jaenita, mas entonces nos acordamos de pecar un poco en El Pecado de la Paca, donde también es feria, en tó lo que es la calle Conde, cascazo antiguazo do los haya en el Jaén de los cuestarrones. El Pecado es un restaurante al que por la noche van a engolosinarse los morritos y el paladar, mayormente, esas parejas sosegadas y modosas que todos hemos querido ser alguna vez o, en su defecto, que lo sean nuestros nenes; pero, a mediodía, y ya metidos en faena sanluquesa, ole que sí, te puedes pegar unas tapas de diseño y entretenerte después preguntándole a la Paca qué lleva esto, por qué leche está tan rico, cómo lo haces, jodía… El Pecado es uno de esos locales que siempre hemos visto y probado fuera de aquí, en otras ciudades, lo que pasa es que ya no nos acordamos. Alternativa al bar de siempre, a la ración marchando, con ese logotipo un poco vaginal que tiene, con esas mesas negras y con esa Paca sabia y cariñosa que es como un ama mesonera de estos tiempos que corren, no de los que pretenden parar algunos y hasta lo logran.

10.10.07

Feria en el casco viejo: bar La Barra


Los caracoles deberían estirar los cuernos hasta octubre y seguir llegando al bar La Barra para cooperar con la feria de día en el casco viejo, al igual que el toro estira el rabo hasta la cocina del local, las migas sus avíos y el cortijero su pisto, que es una palabra que siempre me ha hecho mucha gracia: pisto. Me troncho. El bar La Barra puede ser el comienzo de la andadura de esa feria tasquera y bulliciosa que, muchos —excepto los propios hosteleros, parece ser—, desearíamos en este Jaén lagártico y papafrita. Carlitos Barra, quien, como dice mi amigo Karames, da perfectamente el perfil del bachiller Sansón Carrasco, está entre el tabernero malafollá de toda la vida y el muchachote cachondón que juega a ser el tabernero malafollá de toda la vida. Inventor del Rosini, con su uva popular y sus efectos diuréticos, digestivos y alejadores del espectro de la impotencia, ha creado también un kit de morcillas palatapa, el cual uno se zampa entre piquitos y al compás de la morterá de cerveza que te coloca en un vaso igualico al que te pone la tita Carmen cuando vas a su casa a hacerle un chapuz, allí están desterradas las cañas, y que no te extrañe oír jazz entre cencerros, almocafres y sardinillas “El Decano”.

9.10.07

El aire de un Jaén sucio de peos

La capital jaenata es de las cinco más tóxicas de España. Lo dice, en su estudio “Calidad del aire en las ciudades españolas”, el Observatorio Español de la Sostenibilidad y lo publicaba ayer este diario sesentón que nada se calla. Los científicos aconsejan respirar poco, acaso lo imprescindible, el aire de Jaén, que tiene el oxígeno más sucio que el fregón de un hospicio. O sea que aquello de la ciudad pequeña en la que vivir es cómodo porque es barata y todo lo tienes a la mano, empieza a no valer mucho. Aquí nos envenenamos lo mismo e incluso más que en las grandes urbes, pero, encima, aburriéndonos, santiguándonos y saludando a los vecinos para estar a bien con ellos y que luego no las píen ni te condenen a la horca. Laírgen nene, qué cruz. Y dicen que el tráfico y la industria son los principales causantes de esas partículas tóxicas que se nos meten por las narices, pero me parece a mí que el Observatorio ese se olvida o quiere olvidarse de los peos, de los cuescos y de los follonazos del jaenita, no de los de naturaleza gaseosa (aunque también), sino de los que tienen su origen y su motor en la cloaca de una sociedad esclava que se castiga de conservadurismo, religión y arrepentimiento.

8.10.07

Pijo-pijo, el de verdad

Cucha tú lo que ha dicho el Mariano Rajoy, que su partido está lleno de currantes y no de pijos como el que aparece en el vídeo con el que las Juventudes Socialistas se chotean de las Mocedades Peperas. Por cierto, el actor que lo encarna es más malo que un dolor de oídos, pero no vamos a hablar hoy de arte dramático. De lo que vamos a hablar es de que, a ver, currantes claro que hay en el PP, y hasta obreros, esa cosa obscena y así como sinlacha que es un obrero de derechas y que, además, presume de ello; pero mira una cosa: si en este país —que se llama España y que nos queremos cargar unos cuantos desmembrándolo y casando maricuelas— un partido político ha dado legión de pijos arquetípicos, ese es el de Mariano Rajoy. El pijo-pijo, o sea, el de verdad, no el que se maquea de pijo en su casa del Políngano y sale por ahí a hacerse el pijo en busca de una Teresa borracha con la que pasar últimas tardes: digo el pijo auténtico, el de los dineros de papi, las jaquecas indolentes de mami y la lengüita fina, que es un tipo de chaval y de chavalita blando por fuera y comido de racismo, xenofobia, zoquetez y valores patrióticos por dentro. Ese pijo-pijo que dentro de unos años nos gobernará otra vez.

5.10.07

El melón de los tenientes

Ya han abierto el melón. “¡Peleeea, peleeea, peleeea!”, coreábamos en mi barrio mientras formábamos un círculo tatami en torno a los beligerantes enrabietados. Guerra entre tenientes: el Montané y el Cano. Tenientes de alcalde, quiero decir: uñazos entre concejales de distinta raza. Y qué mala fondinga tiene la frasecita que le ha dirigido el sociata al izquierduno: “El problema es que él tiene mucho tiempo libre y yo tengo mucho trabajo”. O sea que lo llama rémora, ocioso, trasto, y le advierte aquello de que mucho estorba el que poco ayuda, y lo echa a barato, y lo hace de menos. Repito: ya han abierto el melón, ya lo han empezado. A partir de ahora ya se sabe que la cosa es imparable, el melón se lo acaban. Todo por las competencias en la organización de la pobre Universidad Popular, que siempre ha sido un poco la furcia del Ayuntamiento: llevada por rastrojo y enterada de que las otras cobraban. Pues mirad, nenes, así empezaron los otros, ¿os acordáis? Así empezaron y casi acaban a hostias en la puerta de un hotel jaenino. Y bien que lo usábais contra el PP. Pero este es el estigma asqueroso del político: siempre cae en lo que critica, porque para lo suyo hay razones. Y nosotros aquí, mirando.

4.10.07

La maldición del Felipe Arche

Desde que, hace un pilón de años, el alcalde José María de la Torre telefoneara personalmente para citar en su despacho y explicarle la maqueta a un amigo mío que había puesto a parir en las cartas al director de un periódico el proyecto de un nuevo parque en Jaén, el Felipe Arche viene arrastrando su maldición de zona mal planeada, feorra como ella sola (porque mira que era feo el antiguo Arche, jopé, que parecía una venganza en frío) y rehecha y vuelta a rehacer. Ahora ya va por ochocientos mil euros el nuevo arreglo que los sociatas le van a hacer al golpe electoralista que los peporros enjaretaron a prisa y corriendo, pero yo estoy convencido de que ese espacio está maldito, lo que pasa es que nadie se da cuenta ni me hace caso, aquí se me toma a chufla. Pero lo aviso. Si los dineros que se ha papeado el Felipe Arche (gobernador franquista, ¿no?) desde que al De la Torre se le ocurrió perpetrarlo se hubiesen empleado en bautizar chinitos y evangelizar salvajes, te digo yo que medio mundo (o más) estaría rezando el rosario a estas horas con devoción y recogimiento. En el Arche, hagas lo que hagas, saldrá mal o será un peo, pero un peo muy caro. Tú pones allí un circo y se te cae el equilibrista.