19.1.09

El quiosquero

Qué graciosos los diputados de Izquierda Unida en el Parlamento andaluz con las palestinas sobre las chaquetas, dos de ellos con las corbatas. Menos a Juan Manuel Sánchez Gordillo, que parece ser que nació con ella puesta (por cierto, hay que ver lo que se parece ese hombre al Risitas, ¡cuñaaaooo!), las palestinas les quedaban así como ridiculillas y tan metidas a martillazos —los martillazos de la actualidad, tan efímeros— que mejor hubieran hecho no poniéndoselas y dedicándose a lo suyo, o sea a no saber qué hacer con tan pocos votos y, en consecuencia, rascarse mucho la sotabarba con la mirada baja y un boli tamborilero entre los dedos. Sus escaños parecían un mercadillo de esos de jipis que fuman porros, ahí vendiendo carpetas, papeles y micrófonos fláccidos, consignas facilonas, como si sirvieran para algo (“SOS Gaza. Palestina libre”), menos Sánchez Gordillo, otra vez, que le echó huevos y en su cartelón le exigía a Zapatero que no le venda armas a Israel, esto es, que no le pase como al quiosquero de mi barrio, que nos mentaba a la madre y hasta salía a intentar pegarnos a los nenes que lo freíamos a petardos, los petardos que él mismo nos vendía a duro el manojillo. Qué cosas, el presidente del Gobierno es como el quiosquero de mi barrio.

1 comentario:

Blumm dijo...

A ver si actualizas los enlaces, pollo, que te van a explotar...