3.4.08

El lagarejo

Cucha que te diga: ¿y si en vez de ponernos a aprobar los presupuestos municipales de este año, que es un rollo, nos vamos todos al campo y nos asamos unas chuletas y nos pimplamos unos tintorros y liamos una que pa qué? ¡Pues claro, hombre! Todos junticos, los sociatas, los izquierdunos, los peperos… ¡Anda y que les den a los presupuestos! Si total, para lo que sirven… Ahora que hace bueno, nos cogemos este domingo y nos piramos por ahí el quinto y la madre, a la Cañá Lazaílla o a donde sea, cada uno que lleve lo que considere, papeo, bebercio, música, condones, porros, un peine… Pero de las cuentas, ni hablar. A quien se le ocurra llevarse un papel o una preocupación por la chominá esa, le hacemos el lagarejo. Salimos tempranico, ¿vale?, que después todo son bullas y nos quitan los mejores roales, plantamos la parrilla, asamos unas lonchas de panceta, sacamos el coñac y hale, a desayunar a lo tosco, que eso se pega al riñón y a los buenos sentimientos y se olvidan los estreses de la vida. Verás tú que el lunes, cuando volvamos con el resacón y la peste a zorruno al Ayuntamiento, los presupuestos se han aprobado y repartido solos y todo estará en orden y será más bonito que ná. Qué, ¿quién se apunta? Tenéis que aprender a despreocuparos un poquillo, hombre.

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