A Jaén capital le han dado la Escoba de Plata. La alcalda Carmen fue a Madrid confiando en que se traería la Escoba de Plata y se ha traído la Escoba de Plata. No hay nada como la confianza para ganarse una Escoba de Plata. Y no sólo la confianza, también la limpieza, que es con lo que las ciudades se ganan la Escoba de Plata. La Escoba de Plata es una escoba más bonita que ná. Jaén está limpia, entérense, y por eso ha obtenido la Escoba de Plata. Ahora verás tú qué pronto saldrán los cuentacacas a decir que no, que lo de la Escoba de Plata no es merecido, que la capital está hecha una porquería y que la Escoba de Plata hay que devolverla, verás qué pronto. Son los que ven Jaén con ojos sucios, con ojos cochinos, unos ojos a los que jamás le concederán la Escoba de Plata, por guarros, por marranduzcos. A Jaén la ha cogido el Eduardo Castro y le ha lavado los hocicos y por eso Jaén se ha hecho merecedora de la Escoba de Plata. A partir de ahora ten tú valor de tirar una colilla al suelo, que sale el Eduardo Castro y te pega un escobazo con la Escoba de Plata que le ha traído la alcalda Carmen de Madrid. Se la ha traído para eso, seguro, para que dé escobazos con la Escoba de Plata y después se ría mucho y de buena gana. Hay que alegrarse por la Escoba de Plata. Venga, venga, alégrate.
14.6.10
13.6.10
El casco
Cuando se ponen —porque se lo tienen que poner— el casco para visitar obras, le hacen un homenaje de pega, protocolario, a su O de socialistas obreros, pero se ve que están deseando quitárselo para recuperar sus peinados y regresar a la comodidad de sus cabezas libres y pensantes, de sus cabezas desnudas y prevenidas, sobre las que pende una única amenaza digna de accidentársela: las elecciones, los votos. Qué chistosos están con el casco puesto. Y qué falsos, porque a ellos les reservan cascos limpísimos, puede que nuevos, sin estrenar, sin abollar, cascos de gala para la ocasión, cascos inodoros que, ya digo, les queman un poco en la frente y en la nuca y cuentan con los dientes apretados los segundos que faltan para quitarse de la testa ese horror que los emparenta con la ideología que no tienen, que ni siquiera perdieron porque no la tuvieron nunca. No saben llevar el casco y no saben llevar ideas, si las ideas estuvieran en el casco le pegarían una patada y se evitarían un estorbo para su carrera política, habría que ver mucho casco volando. Ellas suelen encasquetárselo en la nuca, que así están más monas, y ellos se lo encajan mejor en la frente y luego les queda marca y es una follá de reír, ¡cuchi qué marca te ha dejao el casco!, pero les desaparece pronto, como sus convicciones políticas.
10.6.10
La Charca
Oye, qué bonito lo que hay liado en Pegalajar por lo de la frase de La Charca. Sí señor. Que los pegalajeños no se hayan encogido de hombros con ese “qué se le va a hacer” tan dañino ante la decisión del Ayuntamiento de borrar la frase y sientan que les han quitado algo más que una pintada, me parece de una sensibilidad y de un romántico como ya no los hay, máxime estando La Charca llena y viva. “A quienes la vida di, les reclamo en justicia que no me dejen morir”. ¿Qué le estorbaba al Gobierno municipal tan cabal demanda? Menudos borricotes manazas. Desde 1992 la frase formaba parte de La Charca y lo que tenían que haber hecho, almas de cántaro, que no tenéis ni repajolera idea de política, es escribirla en más noble soporte, realzándola, o dejarla así, tal cual, si es que lo otro os daba pereza. Porque, por más repleta que se halle La Charca en la actualidad, no es conveniente —para nadie— que se olvide esa frase, la cual debería figurar en muchísimos otros lugares de este mundo envenenado por ese cáncer que le salió un día —dicen que un lunes por la tarde— y que se llama Humanidad. Así que, ¿qué tal si os comportáis como personas normalicas y rectificáis el atentado reconociendo vuestro error de Ayuntamiento tolondro? Ya, eso es mucho pedir, ¿no? Seguramente.
9.6.10
Venganza
El lunes pasado falleció un niño de tres años en Santa Cruz de Tenerife: un perro de raza pitbull se lo arrancó a la madre de los brazos y lo mató a mordiscos. Pero, claro, no sé de qué hablo cuando digo en una columna que hay que acabar con esa y otras razas asesinas. Sigamos. Cambio de tercio. La Yeni y yo nos quedamos este año sin la fiesta del barrio por culpa de las agonías del Ayuntamiento jaenano y hemos jurado la Yeni y yo que nos vamos a vengar un día de estos, lo hemos jurado por los muertos de la Yeni, que están más recientes que los míos, todavía no tenemos un plan de venganza, pero ya saldrá, para nuestro plan de venganza contamos con la frescura de ideas de la Yeni y con mi mala hostia de tío calvo. Que a la Yeni y a mí nos dejen sin fiesta del barrio es como si a los pavos que mandan los dejaran sin foto de inauguración de las cosas de mierda que inauguran: pa matarlos. Dice la Yeni que en las próximas votaúras va a votar al PP y yo le digo que le voy a presentar a Josenrique para que se tomen algo. En las fiestas del barrio la Yeni y yo nos unimos de perpetuo a ritmo de Camela y aprendí cómo se abre un litro de cerveza con un mechero y a escupir y a besar sin abrir la boca. No hay derecho a que nos dejen sin juerga para refrescar escoceduras. Habrá venganza.
8.6.10
Que dure
No sé hoy —o sea ayer— para qué leches escribo si hay huelga de funcionarios y eso quiere decir que mañana —o sea hoy— se van a leer muchísimos menos periódicos en la provincia. Ji ji, que no, que es broma, funcionarietes, no sus enfadéis, que tenéis el sentido del humor de una perola abollada, coñi. Tampoco sé si lo mejor para una crisis es perder un día de sueldo y pararle la maquinaria al Estado; los sindicatos dicen que sí, pero como los sindicatos están chalaos es mejor no hacerles caso y decidir por uno mismo. Porque si esa parada fuera técnica, esto es, para reparar lo averiado, pues vale; pero las huelgas generales es lo que tienen: que los sindicatos se retratan, discuten cifras de éxito, se apuntan otra en su historia y todo sigue igual que antes de la huelga, con los piquetes volviéndose a meter los faldones de la camisa en los pantalones y los dirigentes echándose crema en las manos para prevenir el callo. ¿Qué arregla una huelga de un día? Nada. Lo que hay que hacer es echarle ilusión y que la huelga dure hasta que el Gobierno ya no pueda más y se arrepienta del recorte. Huelga a la antigua, cuando había huevos. A las de ahora les podríamos llamar “huelgas piloto”, de catálogo, de escaparate, una muestra ficticia de lo que es o sería una huelga real y efectiva, de machotes.
7.6.10
Residencia
El viernes pasado, 4 de junio, fue el día. Desde hace bastante tiempo, todos los años, por estas fechas primaverinas y sofocorras, un amplio grupo de intelectuales de Jaén aguardamos con expectación —algunos de ellos, los más jóvenes e inexpertos, incluso con mal contenido nerviosismo— el retrato de un acontecimiento educativo y cultural que, con dedo firme y categórico, señala el futuro del pensamiento, las artes y las ciencias, un futuro nacido en esta provincia y dispuesto a propagarse por el mundo. Me refiero, cómo no, a la fotografía panorámica de las alumnas de la Residencia “Virgen de la Capilla” de Jaén cuando celebran el fin del curso académico y posan ataviadas con sus más finas galas y acompañadas de los propietarios del centro, el director, la ex directora y demás personalidades. Da gusto contemplar esa foto —gusto en el espíritu, por descontado—, analizar visualmente y una por una la preparación, el bagaje y la inteligencia de esas señoritas cuyos ojos, cansados por todo un año de trabajo y esfuerzo, se reúnen en el objetivo del fotógrafo para comunicarnos la misión cumplida de sus pretensiones. Unas sentadas, otras de pie y otras en cuclillas representan un bodegón humano que nos hincha de orgullo y satisfacción y nos impulsa al sueño de poder felicitarlas personalmente.
4.6.10
Sin creérselo
Cucha oye: ayer me dedica una carta un amable perrero diciendo que no sé de lo que hablo y, al mismo tiempo, conocemos la noticia de otro ataque de perro a una niña, en Alicante, cincuenta puntos de sutura en la cabeza. Un rottweiler. No falla; es que no falla, qué le vamos a hacer. Pero dejemos a los perros asesinos por hoy y metámonos con los políticos. Con el Pacorreyes, por ejemplo. Ante el dato de que Jaén es la provincia española con menor aumento del paro en un año, el secretario general del PSOE jaenoncho descorcha un tinto de verano donsimón, lanza la serpentina, toca la trompetilla y asegura que la salida de la crisis está muy cerca, o sea eso que los zánganos del Gobierno central decían sin creérselo antes de pegar los zapaterazos y dejar tiritando a más de uno. Mira que eres del PSOE, ¿eh, Pacorreyes? Eres más del PSOE que nadie. Pero ya ves a lo que llevan las bocotas optimistas, así que ¿pogé no te callas?, que diría el Borbón. Y que “mientras haya un parado en la provincia los socialistas seguirán trabajando”. Mu’bien. El trabajo no se os ve por ningún lado, maldita la importancia que le dais al parado ese, estáis tan hasta las trancas de ruina y datos catastróficos que no hay nada que hacer; pero mu’bien. Tú ya has dicho lo que tenías que decir para tu partido. Has cumplido.
3.6.10
La Cerradura
Permitidme que os haga una preguntilla, vecinos de La Cerradura: ¿sois tontos o qué os pasa? No me respondáis ahora, respondedme después de que el suministro de agua en vuestra pedanía funcione con corrección y regularidad, aunque a lo mejor nos dan las uvas de veintitrés Nocheviejas antes de poder recibir contestación. Es que no me explico cómo no habéis reventado ya o cómo no habéis reventado a alguien —políticamente hablando— tras tanta fatiga como pasáis con los grifos, cagontó. Que estamos hablando de agua, copón, de un servicio básico e imprescindible que vuestra alcaldesa y vuestra Junta y vuestra Diputación se pasan por los vértices pudendos mientras se lavan la conciencia y el careto mandándoos camiones cisterna para que os refresquéis los sobacos. ¿Desde cuándo lleváis así? ¿Desde cuándo esa gentaca a la que pagáis un sueldo no se quiere gastar un céntimo en arreglaros las tuberías? A lo mejor es que a los cerradurinos —y a los que en verano triplican la población de la aldea— no os consideran seres vivos que necesitan agua para vivir, no os consideran personas que necesitan el agua para ir limpias; a lo mejor es que están convencidos de que sois de palo revestido con borra. No te extrañe, porque me da a mí que, protestar, protestáis muy poquito.
2.6.10
El Facebook es una cosa que está entre el patio de vecinos de tu casa y unas convivencias en algún paraje zamorano. En el Facebook nos conocemos todos, pero no conocemos a nadie. Entramos al Facebook para hacer pandilla y mostrar nuestras creaciones y para preguntarle qué tal está al del ordenador de al lado, porque escribiendo no se enrolla tanto, te lo cuenta menos. Nos gusta asomar la gaita por las ventanas de las casas de la gente, en el Facebook, y mirarle la cocina y el cuarto de estar y los álbumes de fotos, para las cuales se nos ocurren comentarios tan originales como “guapaaaaaaa”, siempre y cuando quien aparezca sea una mujer, ya que, si es un hombre, debemos variar el comentario con una agilidad mental inusitada: “guapooooooo”. Nos pedimos de amigo y nos consentimos, buscamos a aquella o a aquel que conocimos en Sevilla hace tres años, con quien tuvimos rollo, y si no lo encontramos nos convencemos muy rápido de que, a lo mejor, no existió. En el Facebook puede uno abrir unas galletas de la suerte que es para que se te caiga la cara de vergüenza ante tamaña ñoñería. Y les miramos los amigos a los amigos y pinchamos en las buenorras a ver cómo les sigue el álbum, si enseñan una teta o algo. El Facebook es una grandísima herramienta inútil. No huele a nada.
1.6.10
Circuito
Qué pronto se acaban los chollazos, qué corto es el chorro del grifo que nos alimenta las cuentas corrientes, qué pedazo de rabo acarreamos entre las piernas mientras nos alejamos cabizbajos hacia la segunda o tercera clase del poder adquisitivo. Qué ruina. A partir del primero de julio del corriente, los escritores inscritos en el Circuito Literario Andaluz cobraremos ciento treinta euros menos por leer nuestras creaciones en los pueblos de la provincia. Si tenemos en cuenta que, hasta la mencionada fecha, veníamos cobrando trescientos sesenta euros, la cosa se nos queda en doscientos treinta napos (retribución esporádica, claro, cuando nos llaman), por lo cual se acabó el enriquecernos a costa de la Junta de Andalucía. Que no se diga que los escritores no colaboramos en pro de la recuperación del país. Y sin huelgas ni protestas. Nosotros vendemos magia, ilusión, fantasía; pero también somos un gasto. Hay que sacrificarse y dejar las marisquerías de diario. Lo malo es que luego te enteras de lo que la Consejería de Cultura es capaz de gastarse en un acto, en una cena, en un homenaje a cualquier chalao perdío y se pone uno a contar sus doscientos treinta euros una y otra vez y vuelta a empezar, para relajarse, para sosegarse y no pensar ni perder la paciencia y liarse a hostias.
31.5.10
Esos perros
Habría que exterminar a los perros de ciertas razas. Creo que ya está suficientemente demostrado que ciertas razas de perros son asesinas. Sólo hay que hacer hemeroteca, o googleoteca, para comprobar que los heridos y muertos por ataques de perros apenas dejan de citar las mismas razas: Pitt Bull y Rottweiler. Pues bien, a los perros Pitt Bull y Rottweiler hay que matarlos y dejar de producirlos. De mí ya se van a encargar las protectoras de animales y asociaciones de amantes caninos, no se preocupen; mientras tanto, hay que sacrificar a esos bicharracos, por más registrados como “peligrosos” que estén. ¿De qué le sirve a un niño que el perro que lo está desmembrando se halle registrado? Anda y vete por ahí. Esos perros están locos, y si no lo están, cualquier día se les cruza el cable. “Si no hace nada, si no hace nada”, dicen los dueños. Tus muertos que no hace nada. Son bestias. Yo no sé qué necesidad tiene la gente de vivir con bestias que cualquier día deciden que están hasta el rabo de ti y te lo dicen con sus fauces en tu pescuezo. Muerte rápida e indolora, extinción total de esas razas y mucha cárcel para quien se empeñe en conservarlas. ¿Por qué un tío o una tía elige tener un monstruo de esos y no un perrillo bonico e inofensivo y juguetón? Porque les va el miedo que dan.
28.5.10
10 minutos
La hosti, nene, qué panzá de reír. Los sindicatos han pedido a todos los funcionarios públicos que dejen de trabajar diez minutos cada jornada. Calla, que ya está aquí otra vez el ataque de risa. ¡Y jajá y jajá y jajá y jajá y jajá! Es que no lo puedo remediar: es escribirlo y me da una apoplejía de choteo. Mira, ahora verás: los sindicatos han pedido a todos los funcionarios públicos que dejen de trabajar diez minutos cada jornada. ¡Ay, dios, que no puedo! ¡Y jajá y jajá y jajá y jajá y jajá! Que dejen de trabajar. Diez minutos. Los funcionarios. Maldita sea la leche que mamó el demonio, pero si eso para algunos, para muchos, es una décima de segundo en proporción al tiempo que se escaquean a diario de tocarse la pera a dos manos, que da asco verlos arrastrando la perrera por los pasillos y reposando la mala leche que da el tedio prolongado cuando se te acaban todos los periódicos y todos los catálogos de “Ikea”. Y que no me vengan con que esto es un tópico porque, si es un tópico, es el tópico que vemos nada más arrimarnos a los organismos públicos. La pena es que estos ladrones de las arcas del Estado enmierdan sin remisión a los funcionarios que sí funcionan, ya que, cuando te ha tocado uno de estos gañanazos perráncanos, maldices al gremio entero y a todicos sus brotes futuros.
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