3.10.07
El negocio de San Lucas
2.10.07
Referéndum y quema de fotos
Si detrás de ello no hubiera un afán de chupatierras fanático —un motivo nacionalista payaso, unas ganas de quedarse con el circo para ellos y para siempre—, defendería con exagerado gustazo la quema de fotos del Rey y la intención de referéndum del lehendakari Ibarretxe, al tratarse de dos manifestaciones de opinión en un Estado de derecho democrático y constitucional, ese cuento que nos cuentan. Pero como los que manejan dicha opinión no se conforman con ser unos anti españoles —cosa que me parecería incluso muy bien y hasta compartiría haciéndome el chulo—, sino además unos calentorros del cacho de terruño sobre el que los parieron sus madres (que es como ser españolista, pero de los rincones), pues se me esfarata la “Lagártica” radical, que es lo mío y lo que, en el fondo, a usted también le va, querido lector. No obstante, considero más serio lo del referéndum vascuence —habla, pueblo, habla, ¿os acordáis?— que hacer escándalo por arrimarle candela a unos pedazos de papel con la imagen del representante de una institución que no es de todos ni para todos los españoles, a ver si nos vamos enterando. Institución poco útil y muy gastosa, por otra parte. Aunque, eso sí, prolífica como ella sola.
1.10.07
Al vecino del Deán Plaza
28.9.07
Que no le toquen los imbornales
27.9.07
El manual Rajoy
26.9.07
Abonando el cebollar
25.9.07
Carta a la Cofradía y devotos de El Abuelo
Mi sociedad jiennense
24.9.07
La órbita cultural del Montané
21.9.07
Aquí ya se respira socialismo
20.9.07
Derechos y deberes de un violador
Bueno, bien, vamos a ver si yo me he enterado de lo que pasa aquí: lo que pasa aquí es que vivimos en una sociedad democrática y constitucional cuyo sistema judicial permite poner en la calle a un violador a sabiendas de que volverá a violar, ¿es eso? De acuerdo, vale, bien, ya me he enterado. Pero entonces me van a tener que perdonar ustedes, porque está a punto de salirme lo fascista y lo borricazo. Malditas sean la democracia y la Constitución. ¿Lo ven? Ya me salió. Y mira que he intentado reprimirme, pero nada. Malditas sean, sí, cuando sólo atienden al frío papel de los derechos y se los otorgan, con los ojos cerrados, a quien pronto va a ejercer su deber de llevarse a una mujer por la fuerza a un descampado y desgarrarle la vagina mientras le lame la cara y la revienta a puñetazos. El del Vall de Hebrón y tantos otros. ¿Qué les hace suponer a nuestros sabios jueces que un angelito que ha violado decenas de veces, que incluso ha violado cuando le han dado permiso en la cárcel donde estaba preso por violar, se va a dedicar en exclusiva a la meditación trascendental en cuanto las leyes lo liberen? Menos hablar de castración química y más ir pensando en que la Justicia sea algo serio.