16.3.10

Chinlú

Lo ocurrido con la electricidad en Cataluña a causa del temporal nos muestra la capacidad de respuesta de la compañía esa que nos pasa el recibo para que, entre otras cosas, no se nos descongelen las croquetas cuando a la meteorología le dé la gana. Se supone que también pagamos para que un nevazo no nos deje sin luz y para que, si finalmente nos deja sin ella, nos la restablezcan con la misma celeridad con la que Endesa trinca el importe de los recibos, que es que no se le va uno, oye. Pero se ve que no. Y el caso es que esas voces vienen sonando desde hace tiempo: las que denuncian que las infraestructuras de las compañías eléctricas españolas no responden ni de coña a los euros que ingresan, y que es en las adversidades cuando se demuestra lo flojísimas que son. Lo que pasa es que, ea, ahí seguimos, dándonos por satisfechos por estar pagando una barca que flota y se mece muy bien en aguas calmotas, confiados en que no vendrán olas que la hundan, porque la hunden. Ahora a Endesa le toca aguantar el chaparrón de la vecindad gerundense, que está que trina, claro, no es para menos, hasta que el trino vuelva a sonar a pío pío y todo siga igual, que es lo que suele pasar con estos brotes tan moñas de revolución que nos gastamos ahora, de tan pocos vatios.

15.3.10

Don Miguel

Cuentan que una vez el señor Lara padre fue a Valladolid a ofrecerle el Premio Planeta de ese año a Miguel Delibes, quien se lo rechazó en las narices. ¿Por qué?, preguntó el editor y argumentó: “Si lo aceptas, ganas tú, gano yo, gana la editorial y gana la literatura española”. Delibes respondió: “Pero pierde el joven escritor desconocido que ha puesto sus ilusiones en ese premio”. Teniendo en cuenta los millonacos de los que estaba y está dotado el certamen literario más amañado del país, hay que ver los cabales arrestos que el vallisoletano le echó al mercader. Con Miguel Delibes se ha terminado de morir la honradez literaria, en su fondo, en su forma, por dentro y por fuera, y desaparece un señor que, lejos de la soberbia y la ironía, propuso que fueran los Reyes a su casa para darle el Cervantes, que allí iban a ser muy bien atendidos, en vez de tener que viajar él a Alcalá de Henares a recogerlo, y que consideraba que tampoco su obra era tanto como para merecerse el Nobel. Otro maestro muerto, un cazador que escribía, quien ha logrado que la alta literatura que practicaba pase de abuelos a padres y a hijos y a nietos y vuelva a subir (esas ediciones en “Destinolibro” tan manejables y asequibles) sin tener que explicarse nada entre ellos, pues para todos hay.

12.3.10

Más que ramón

Verás tú lo que va a tardar el chorimangueo jaenés en hacerse con las bicicletas públicas. Jaén, además de lagártica y medio guarra, es una ciudad muy ladrona, eso lo sabemos, aquí hasta las viejas mangan plantas de los jardincillos municipales, que las he visto yo, y si no las pueden mangar porque no llegan, les dan con el bastón y las destrozan para que no se las lleve otra vieja más audaz, que esa es otra. Jaén es una ciudad en la que abundan los cafres, no lo puede remediar, será el agua o qué sé yo qué será. Para las bicicletas ya estarán estudiando (si es que no viene en internet) cómo arrancarlas de las bancadas y llevárselas a sus parcelas, pero si la cosa es complicada y no pueden, que no te quepa duda de que las destrozan. Y eso no será culpa de los políticos, sino de que aquí —para ser tan pocos y estar tan apretujados, leche— hay más hijoputas que ramón. Es lo que tienen las pequeñas ciudades andaluzas plantadas en mitad de un rastrojal manchego, que no crían más que aburridos y cipotes y ya se sabe a lo que lleva el aburrimiento: al vicio solitario, al enriquecimiento del bar de la esquina, a la columna malafollá y a robar o destrozar los bienes públicos, raras —y gratas— veces a sentar a don Bernabé Soriano en un váter y a podar en forma de falo el ciprés de un convento.

11.3.10

La TDT

La TDT falla más que una escopeta de caña. Vamos al apagón analógico de las señales televisivas y a todo lo que tú quieras, pero entre la TDT y dos danones unidos por un hilo hay poca diferencia en lo que a comunicación se refiere. En cuanto llueve o se mueve un poquillo de aire, hala, se acabó la TDT, “sin señal”, o se pixelan las imágenes o los muñecos se quedan congelados o se le va la voz como a un cafre de feria. Al menos en Jaén. Yo creía que me pasaba a mí solo, porque la antena de mi casa es una varilla de paraguas hincada en una papa, pero resulta que lo habla uno por ahí, en los quioscos, en el banco, en la cola del besapié, y te das cuenta de que tus males televidentes están muy extendidos entre el resto de la chusma: que la desgracia es amplia y la resignación, mucha. O sea que nos van a quitar la tele de toda la vida, la que se ve, para apuntarnos a una nueva tecnología que se está escacharrando cada dos por tres. Cojonúo, tío. Toma el berbiquí y dame el taladro eléctrico. Y hombre, no es que la tele de hoy sea una sucesión de obras de arte, pero mientras siga visitando nuestros hogares desde La Sexta la Beatriz Montañez a la hora del vinillo pre cena, amigos y amigas mías, la televisión española merecerá la pena de una señal clara, nítida y cristalina, eso ya lo sabes.

10.3.10

El acto

Pese a que no sólo no daban copa sino que, además, la Carmen Pozo te pedía dineros en la puerta (besote, Carmen, aunque ya sé que tú no eres de las que te mosqueas por mis malafollaúras articulísticas), el sábado me pasé por lo de Garzón en el Ifeja y salí con tres conclusiones que me guardé sin que me vieran, aprovechando un descuido: que Marcos Gutiérrez Melgarejo se sienta muy mal, como si lo hubieran arrojado desde el techo a la silla; que el juez de Torres ya puede estar contento con sus paisanos —te quejarás, gachón— y que, para decir lo mismo, o casi lo mismo, acerca de lo mismo, hay que ver lo que cambia el cómo lo dices, poniendo en juego que un acto de tres horas resulte un pestiñazo de no te menees o fluya con la amenidad y el interés que tanta faltica hacen, cosa esta última de la que —menos mal— se encargaron Cristina Almeida, el actor Juan Diego, el escritor Manuel Rivas, el ex fiscal Jiménez Villarejo y pocos más, porque si por el politiqueo local y las rancias poesías del Condestable hubiera sido, aquello hubiese empezado y terminado como el tostonazo castañar al que nos tienen tan acostumbrados y lo mismo, del coraje, le hubiéramos entregado a Garzón a las Manos Blancas esas y que se hubiese apañado como pudiera, el hombre.

9.3.10

Pacorreyes

Como el Pacorreyes siempre ha sido el más socialista de Jaén, pues lo han puesto de jefe de los socialistas jaenunos, eso es natural. Porque mira que es socialista el Pacorreyes, ¿eh? Más que el copón. Tú coges a un socialista, le haces comer dos docenas de socialistas, le untas las carnes con esencia de socialista, le echas encima una espuerta de socialistas y ese tío no será nunca, ni por asomo, tan socialista como el Pacorreyes, que es más socialista que ná. O sea que el Pacorreyes se ha ganado el puesto de jefe, no es que se lo haya dado Zarrías, y para ganárselo no ha hecho otra cosa en su vida que ser socialista a rabiar, socialista hasta el pataleo, socialista hasta caerse al suelo y a ponerse a dar botes de lo socialista que es. ¡Ay, ay, ay, ay, qué socialista soy! ¡Si es que me duele el cuerpo enterico de lo socialista que soy! Bueno, a ver, tú ya me entiendes: cuando digo socialista digo de la Junta y eso, no vayamos a confundir ahora las ideologías con la velocidad del tocino, que no hay color. Socialista tipo Junta, o sea partidista cerril, todo por las siglas, sonrisa correcta, corazón de señorito y mente de folleto. Qué se le va a hacer, Pacorreyes, te ha tocado. Te he visto que te han hecho jefoncho y digo ¡a por él! So socialista, so zarriano, so cumplidor, so incansable, so triunfador, so juntero.

8.3.10

Que os den

Y luego piden confianza. Anda y que os den. La payasada del jueves en el Parlamento andaluz no tiene nombre. Ah, sí, que el nombre ya se lo he puesto: payasada. Pues eso. Así hacen los pactos anticrisis los pepinicos esos. Yo le doy a usted el papel ahora mismo, usted no me da nada, ahora sin fotos, ahora con fotos, yo no quiero ese papel, pues lo coge usted, véngase a mi despacho, no, se lo dejo en el escaño, pues me voy, pues adiós. Y fueron los periodistas los que tuvieron que decirle al señorito Arenas que el señorito Griñán lo esperaba en su despacho, como el director del colegio al nene gamberrete. Qué asco, redié. Pero qué ascazo de política, maldita sea mi sangre. Y luego piden confianza, digo. Anda y que os vuelvan a dar, farsantes. Eso es lo que les importa la ruina a la que nos han llevado: un choteo. Así trabajan por Andalucía, recociendo sus enfrentamientos personales y haciendo del Parlamento un redil de niñatos gallitos disputándose la solución de sus propias permanencias. Inútiles. La próxima vez os deberían votar vuestras tías las del pueblo solamente. Pero no, seguiremos cayendo como cipotones y acercándonos a las urnas tras el cacareo y la berrea de siempre. La política española y andaluza y jaenera es una basura. Cada vez más visible, además.

5.3.10

Y en alma

Pero si es que no hace falta, copetín; y no sólo no hace falta sino que, además, sobra; y no sólo sobra: también empacha. Lo digo por la alcalda Carmen Purificación de los Remedios Peñalver Pérez, que le ha dicho que no a la vicesecretaría del Pacorreyes (ji ji, qué nombre más corto), y bueno, bien, me parece estupendo —no seas hipócrita, Tíscar: la verdad es que te la sopla, a mí no me vengas con pamplinas, que eres muy miserable—, pero, a ver, por dios, ¿es necesario añadir que la rechazas porque prefieres “entregarte en cuerpo y alma” a las tareas de gobierno de la capital? Entregarte. En cuerpo. Y en alma. Esa es una frase hecha y un tópico y me parece a mí que la capital no está para ñoñerías anatómicas ni místicas, que así le va. A nadie le hace falta un político gobernante que se entregue en cuerpo y alma, porque eso y darle un bocado al aire es lo mismo. Lo que le pedimos a un político gobernante es que ejerza su profesión lo más correctamente posible, y con utilidad, a poder ser también. Lo de las entregas del cuerpo y del alma que lo deje para su vida privada, que aquí (todavía) no comemos cuerpos ni nos hincamos almas entre pecho y espalda. Cojón con la cursilería y la metáfora y la hipérbole, leche, que es añadir nada a la escasez y seguir esperando.

4.3.10

Proponen

Los empresarios proponen. Total, por proponer que no quede. Y ya que proponemos, propongamos del todo, siempre un poquito más allá de la proposición, que quien bien propone te hará llorar y quien mal te quiere te propondrá. Proponen contratos que ya no tienen nada que ver con la basura, sino que directamente tendrás que firmarlos con la huella de tu dedo impregnado de excremento (del empresario, claro). Cortos se han quedado, no obstante. Porque, ya que te proponen que trabajes sin Seguridad Social, sin paro y sin garantías de ningún tipo, pues mira, que le añadan la obligación de fregar el suelo de la empresa con la lengua, sin perder la sonrisa (o te despiden), tragándote las arcadas. Serás mi alto ejecutivo y mi botones, me traerás el café con campurrianas y el estudio de mercado y ya de paso me pondrás pomada en el golondrino, la próxima vez tráete a tu novia, que me la quiero tirar bajo tu supervisión profesional, so bastardazo. El empresario guarda sus ansias de bufones que se coman la nómina para desayunar, antes de ponerlos manos a la obra con el látigo. Ya digo: por proponer... Esto es una bendición, aquí quien no trabaja es porque es un perraco o un orgulloso que se resiste a tragárselas dobladas a cambio de nada. Ya no hay currantes.

3.3.10

Al "jujao"

Cuchi, nene, el Griñán, encarándose a Zapatero para que nos pague la deuda histórica a los andaluces bonicos. El hijo el gori. Que le va a meter una denuncia al Gobierno y lo va a llevar a juicio, dice el gachón. Pero que no se le ha ido la olla, hombre, a ese qué se le va a ir la olla. Eso está muy estudiao, nene. Que sí. Tú hazme caso a mí. Como las cosas están como están, que verás tú si el señorito Javier no se gana la Junta, pues el Griñán tiene que encender un petardazo bueno y no te extrañe a ti que haya llamado a Zapatero un domingo por la tarde, después de comer, para decirle oye, José Luis, mira que te diga, que he pensado que te voy a amenazar con llevarte a los jujaos (porque Griñán seguro que dice “jujao”) si no nos pagas la deuda, pero tú no te cabrees ni pases mal rato, que lo voy a hacer para hacerme el chulo delante del electorado y que digan que qué huevos tengo por pedirle cuentas a los míos propios, como comprenderás yo al jujao no te voy a llevar, ¿estamos locos?, pero a mí me viene de perilla la bravuconada. Y Zapatero: Bueno, hombre, bueno, tira pa’lante. Y Griñán: Gracias, presidente. ¿Qué pasa, cómo va todo? ¿Y Sonsoles? Y Zapatero: Ahí ha ido a casa de su hermana a llevarle unas berenjenas rellenas. Y Griñán: Bueno, dale recuerdos. Y Zapatero: De tu parte.

2.3.10

La teja

Con la de airazos que llevamos y todavía no te ha caído la teja en la cabeza, repámpanos, qué suerte tienes. Cada vez que aúlla el ventorro se me pone un pellizco de ilusión en la parte del alma que ocupa el epigastrio y me digo, con el convencimiento de los rencorosos: “Esta vez le cae la teja, fijo”. Pero nada. Al día siguiente te veo cruzar sin venda en la cabeza y con esa mala hostia que tienes en el andar y en el señalar y en el sacar las llaves de tu casa para entrar a mover el guiso de boñigas con escupitinajos y regresar a la calle a seguir recaudando males de ojo. Porque me imagino que a ti también te diría el cura lo de la teja, ¿verdad? Que uno tiene que ir por ahí confesado siempre, sin pecado concebido, puesto que nadie está libre de que le caiga una teja en la cabeza y lo mate y vaya al infierno a que le echen vinagre y sal en las llagas de la conciencia. Quien dice una teja dice una maceta, un cascote, un buitre muerto, la voladiza cornamenta de un ciervo sin berrea o la túnica sucia del maestro que te tocaba la ingle y te prohibía que lo contaras. Se conoce que, de momento, la teja no está para ti, todo es cuestión de esperar con la misma ilusión del primer día el accidente anhelado, si es que antes no me cae a mí, claro, y vas a mi entierro y te burlas de mis cuatro cirios.

1.3.10

Las garras

Es gracioso, de mucho chiste, lo que viene pasando con las fiestas de la primavera y la concejalía izquierduna de Juventud del Ayuntamiento jaenoncho. Son un dilema. Porque, por un lado, los tuentis y los feisbuk se las dan hechas, el éxito de asistencia lo tienen garantizado, la Isabel Mateos sólo tiene que ponerle el sello echándole cuatro chominás al mocerío y atribuyéndose después los méritos, ojalá fuera todo así en política; pero, por otro lado, ¿cómo una Concejalía de Juventud va a firmar al pie de los miles de litros de alcohol ingeridos, las intoxicaciones etílicas, los aromas marihuanos y demás despendoles? Quita, quita. Eso no es lo correcto, la política tiene por fuerza que negar la realidad que no le conviene, así que no hay más remedio que echar mano de la herramienta adecuada en casos de disyuntiva moral: la hipocresía. Este año ya han anunciado que no va a haber Fiesta de Primavera, pero meterán los morros con campañas contra el alcohol, las drogas y las folliscas sin prevención. De esa forma se lavan las garras, están presentes, no alientan vicios, se dejan ver, no se mojan y se mojan al mismo tiempo, con el complemento tan sensato del ahorro, además, a sabiendas de que esto a los jóvenes borrachuzos se la suda, porque el botellón siempre lo pagan ellos.