El aceite deberíamos tomárnoslo aquí en cañas, como la cerveza. Grifos de aceite en los bares para criarnos mejor mala sangre de aceite. Aceite vaginal para la desecación íntima, colirios de aceite para tener un punto de vista más espeso, sudor de aceite que empape el pan de los señoritos. Pompas de aceite. Aquí a los artistas de fuera tendríamos que ungirlos de aceite, transfusiones de aceite para los excesos de vigor, aceite en los cálices para mojar las hostias y que se deslicen con más facilidad hacia las profundidades del alma pía. Para la acumulación de cerumen en los oídos, nada más efectivo que el aceite, chorretazo en pera color butano, pese a que después algunos sigan igual de tenientes. La culpa no es del aceite, la culpa es de la costumbre de ser tan cobardes, tan aceitosos. Cuando el aceite está por los suelos lo lamemos como perros, cuando el aceite está por las nubes le ordenamos al tonto del barrio (o al más faltuzco) que saque la lengua y salte y rebañe el aire, verás qué rico. Escritos de aceite, pestazo de textos. Pena de muerte, te fríen en aceite, sin rebozar. Tú a Jaén le quitas el mar de olivos y se le queda un mar de aceite, tú a Jaén le quitas el mar de aceite y los jaenitas se quedan sin playa ese verano, lamentándose entre berridos cítricos.
15.4.09
14.4.09
El tetris
Y ahora, ¿cómo nos metemos con Chaves sin Chaves?, se preguntará el PP andaluz rascándose la cabeza con cierta perrera en el semblante. Por eso Arenas, o sea el señorito Javier, ya ha pedido elecciones autonómicas anticipadas: para pensar y por aprovechar el hueco que Griñán intentará dejar sin resquicio tapándolo a manotadas. El hijo el gori, el Arenas, no sabe ná. Servidor se mantiene en lo que escribió el otro día: que esto ha sido muy precipitado, muy de sopetón, y que una costumbre andaluza tan arraigada como la de tener a don Manuel y a don Gaspar todo el día en Canal Sur (“la vuestra”) no se nos debía haber quitado así como así, tan a lo burro. De tontico pecará quien piense que el cocido y las pescadillas fritas van a ser lo mismo con el Griñán en pantalla. Los andaluces vamos a tener que cambiar nuestras degluciones y, por consiguiente, nuestras digestiones. Sí a las elecciones anticipadas, nene, vamos a reorganizarnos, vamos a resetear, que el tetris autonómico se nos ha vuelto un caos y como salga la barra larga veremos a ver dónde la colocamos, nos ha jodío. Zapatero termina así rebañando las migas prehistóricas de su partido para echárselas a los peces nuevos y de colorines que agitan la cola con tanta alegría, sin la majestad del escualo.
13.4.09
Satisfacción
Escribía yo el pasado lunes, 6 de abril, una brillante columna denunciando la almendronada de haber colocado una farola justo delante del pasen y esperen de un semáforo en el Gran Eje, ¿se me recuerdan? Bueno pues ese mismo día, por la tarde, estaban reparando la torpeza. No voy a pedir medallas ni homenajes, ni siquiera que la Avenida de Andalucía entera se postre a mis pies, como debería, sencillamente porque no estoy contento, no me vale, no me basta, esa es no es ni mucho menos mi hazaña articulística tras casi diez años escribiendo de lunes a viernes en este periódico. No. Porque eso lo hace cualquiera, no tiene mérito, una farolita de nada, un semaforito tontón. El mérito, el éxito, la hazaña, la satisfacción vitalicia y aquello de la misión cumplida que te sosiega el espíritu y te permite dormir con una pata en Valencia y la otra en Lisboa ya saben ustedes cuál sería, qué sería, por qué sería. Sería que, tras mucho denunciarlo y denigrarlo sin cansarme nunca (aunque, bueno, ya empiezo a flaquear) quitaran de una puñetera vez el torno de los autobuses Castillo, por el amor de dios, que ya está bien, que eso es un armatoste carraco que la empresa mantiene porque no se fía de sus conductores, pero a Jaén la traslada a la época del troncomóvil.
10.4.09
Galeras
Los tambores, cuando lejos, cuando suenan en otras calles, aporreantes, retumbones, ejércitos, son como el pálpito taquicárdico de un dios muy malvado. Los tambores, atormentados, cuando no los ves, cuando sólo los imaginas, trazan en lo desolado del alma la imagen de un cortejo macabro y apresurado en pos de un reo al que acompaña un harén de mantillas con zapatos de aguja y un reguero de sangre y niebla. Los tambores, porropón, desprovistos de folclore, ajenos a la devoción, porropón, se quedan un rato en el cerebro para fabricarte religiones propias y espantadizas, rezos de gaznate, ofrendas y grutas, porropón, pon, pon. Hay un algo de galeras en los tambores mientras los pájaros se mueren de miedo en los árboles. Gentes medievales al son de la percusión cansina, dramática y tremenda, leprosos arrastrándose en busca de pigmentos, sedientos que lamen charcos de orín y de grasa al son de los tambores, procesión de niños bicéfalos y de viudas mareadas, pintando grises con el sonido, metiéndote una ponzoña en la boca del ojo, los tambores. Si los ves son tradición, si no los ves son un pánico de enjambre y carroña reseca. Al reo le duelen más los tambores que los clavos y la prostituta bíblica se acompasa con ellos para su estriptis y sus piedras.
XVLI Premio Internacional de Cuentos "Lena"
OVIEDO (EUROPA PRESS)
El escritor jienense Jesús Tíscar Jandra obtiene el XLVI Premio Internacional de Cuentos Lena con la obra 'La Confesora de Impíos', convocado por el Ayuntamiento de Lena (Asturias) en colaboración con la Consejería de Cultura y Turismo del Principado de Asturias.
El escritor jienense Jesús Tíscar Jandra obtiene el XLVI Premio Internacional de Cuentos Lena con la obra 'La Confesora de Impíos', convocado por el Ayuntamiento de Lena (Asturias) en colaboración con la Consejería de Cultura y Turismo del Principado de Asturias.
En un comunicado remitido a Europa Press, el consistorio local informó de que al certamen, dotado con 3000 euros, se presentaron 325 relatos procedentes de diferentes partes del mundo, principalmente España y Latinoamérica, entre la que el jurado decidió otorga el premio al trabajo del escritor andaluz.
El autor del cuento ganador, de formación autodidacta, natural y residente en Jaén, ha publicado, entre otros relatos, las novelas 'Vía Crucis' y 'La Poetisa', ganadora del XXV Premio 'Felipe Trigo' de Novela. Asimismo, también ha lanzado al mercado el libro de cuentos 'Colección de Impresentables' y mantiene una columna de opinión en el diario Jaén. Entre los premios que le han sido concedidos se encuentran el IV Premio Anual para Poetas y Escritores Noveles de la Diputación Provincial de Jaén, el XIII Certamen Universitario de Relato Breve Fantástico de la Universidad del País Vasco y XIII Premio Nacional de Narrativa de la Asociación de la Prensa de Ávila.
La Revista Lena, que había iniciado su andadura en octubre de 1961, crea en 1963 el Premio de Cuentos Revista Lena, que organizaría hasta 1970. Al año siguiente, el Ayuntamiento de Lena, que había sido su patrocinador, pasa también a ser su promotor con la denominación de Premio Internacional Cuentos Lena.
En cuanto al número de obras participantes en las distintas ediciones desde 1963 hasta el año 2009, rebasan las 16.000, tanto de España como del resto del mundo, y sería el año 1998 el de mayor participación con un total de 1062 cuentos presentados, procedentes de toda España, Uruguay, Cuba, Argentina, Colombia, Honduras, Chile, Méjico, El Salvador, República Dominicana, Brasil, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Israel o Vietnam, entre otros.
La primera edición en 1963 recayó en Julia Casariego por la obra 'La abuela'. Otros ganadores han sido Eduardo Mendicutti en 1968 por 'La noche negra y redonda', Ángel González (1995) y su libro 'El Escribiente', o 'El talento de las moscas', de Félix J. Palma en 2004. La edición del año pasado fue para 'Qué decía Shakespeare del frío', de Antonio Valle Cobreros.
9.4.09
Costumbres
Casi veinte años presidiendo la Junta y ahora se va de sopetón. Bueno, me imagino que para los que están puestos en esas cosas de la política y sus chismicos no ha sido tan de sopetón, poca sorpresa, pero para el resto sí, al resto nos ha dejado con la palabra en la boca. Manuel Chaves se va, se ha ido, como el que pega la espantá en la comilona familiar porque ya está hasta la pera de oír las sandeces de su tío Mariano. Podía haber tenido un poquito de más educación, no sé. Y cuando digo educación me refiero a habernos avisado con tiempo, ¿o quién se cree que Zapatero lo llamó por la mañana para que por la tarde estuviera con la mano encima de la Constitución? Y se lleva a Zarrías. Y aquí nos quedamos sin saber muy bien qué pensar, un poco huérfanos todos. Hombre, pesados estaban ya esos dos (que dios me perdone), y más vistos que el mear; pero, qué quieres, somos bicharracos de costumbres y ahora es como si la mama se hubiera ido con la prima Paquita a Reus y echáramos de menos sus constructivos y siempre cálidos cogotazos y su obsesión por abrocharnos la camisa hasta arriba. Lo de don Gaspar, quedarnos sin él, parece un sueño. ¿Cómo digo ya lo de Junta de Andazarrías sin que me venga una congoja? ¿O seguirá mandando aquí?
8.4.09
Ese niño
Está el niño de la trompetilla de plástico que no falta ninguna Semana Santa desde que la Semana Santa y el plástico se inventaron. Es el mismo niño de la trompetilla de plástico, siempre, que viene de siglos con su instrumento falseado, con la trompetilla de plástico que sus distraídos padres le han adquirido en un carretón ambulante para su contento y dedicación. Ese niño. Un niño regordete y cabezón, de mirada algo torva y provisto de un par de prodigiosos mofletes capaces de albergar más aire que una damajuana. Está en todas partes durante la Semana Santa, tan feliz con su trompetilla de plástico: en el bar, en el médico, en el portal, en la calle, en las cuevas de Altamira y en los tálamos nupciales, en todos los reductos de la existencia. Y toca, toca su trompetilla de plástico incesantemente, soplando con babas por el pitorrito hasta alcanzar un paroxismo de agudo y ronco que berrea, sin tregua, sin fin, sellado el resto de los orificios de su cuerpo, con los ojos desorbitados y el pescuezo pétreo, soplando, soplando, soplando hasta embarcar al personal en un viaje alucinante que va más allá del control de los sentidos, revirado en paciencia, abocado al grito. Es el niño de la trompetilla de plástico, no falla, serafín de la estridencia, angelito bocón y joioporculo.
7.4.09
Es lo que hay
A ver si nos enteramos de que la Fiesta de la Primavera no ha sido un éxito ni un fracaso, sino un medidor social cojonudo en el que la política no ha tenido nada que ver. El medidor ha dicho que, mayoritariamente, los jóvenes jaenitas prefieren el botellón mogollón, la priva alegre, y eso es lo que hay. A partir de ahí le podemos buscar los tres pies al gato y hasta las siete tetas a la vaca, que da igual. ¿Habrá algo más simple? Tú ponle delante a un gachón un clarinete y un frigodedo, dile que escoja y párate a mirarlo. Por lo que opte sabrás de él, incluso si opta por darse la vuelta y pegarse el piro maldiciendo la ocurrencia esa de darle a elegir entre un clarinete y un frigodedo, ¿estamos chalaos o qué nos pasa? Ahora lo que toca es el pestiñazo ese de los planteamientos sociales para las tertulias, qué valores mueven a nuestros jóvenes, sus motivaciones y toda la pesca, cuando desde chiquitillos les estamos haciendo sitio para meterles el alpiste por el bujerillo de lo normal, lo habitual y, en ocasiones, lo obligatorio. La Concejalía izquierduna de Juventud, si acaso, cometió un fallo, y es que no publicitó suficiente que este año el bebercio oficial iba a ser mucho más barato, a precios populares, será por ese pudor absurdo a reconocer la realidad etílica de sus protegidos.
6.4.09
Almendrón
Ya se quejó alguien en lo del Palomo y la Concha, el “Hoy por hoy Jaén” de la Ser, que es un programa de radio que escuchan mucho en el Ayuntamiento mientras se cortan las uñas y se preparan gaseosas con polvillos de esos de “El tigre”, pero la cosa sigue ahí, sin reparar, y la verdad es que da risa, es que uno no se explica cómo se puede ser tan almendrón, es que ni a cosa hecha hubiera quedado más ridículo el despropósito, joé. Tanto es así que uno no ha tenido más remedio que bajarse de sus trascendentales y sesudas columnas habituales para meterse de lleno en el articulito de la crítica urbanística, qué barbaridad. Vayan ustedes a verlo si quieren pasar un rato de chufleteo. Avenida de Andalucía, paso de peatones entre una sucursal de Caja de Jaén y una tienda de ropa llamada Alejandro, farola nueva colocada justo delante de las narices del pasen y esperen del semáforo, que lo tapa por completo, que es que lo fusila y uno no ve ni jota, ahí nos tienen a los viandantes torciendo el pescuecillo en vano para enterarnos de si podemos pasar o qué. No podían haber puesto la farola medio metro más pa’llá, no; tuvo que ser delante del semáforo. Ya digo, es tan absurdo que dan ganas de dejarlo así para que el turismo vea cómo somos de sabeores aquí.
3.4.09
Del cliticlí
Vamos a intervenir, saquemos al ruedo público los bancos y la cajica de ahorros de cada uno, que se les empolve de albero la atención al cliente, ay mi banco, ay mi caja, ay mis dinerillos sagrados y mejor ganados que nadie. Si funciona tu banco, funciona tu corazón. Hay mucho de salud en la caja, y las vajillas y las agendas y los mantones de Manila que regalan por meterles candela euraca son partes de urgencias que describen una sintomatología mostrenca de sonrisas satisfechas. El señor cajero es tu amigo y tu amante, la señorita cajera es tu novia y tu churri, cuánto los queremos y qué faltita nos hacen, mira qué bien huele su producto, su amor, sus besos a ritmo del cliticlí y del chirrido de la impresora que te pone al día la cartilla. El Gobierno ha de sacar los bancos a la calle, pero antes nos tienen que dar tiempo a extraer nosotros nuestra sangre de las cuentas corrientes, incluso de las poco corrientes, que las hay. Nadie se fía del Gobierno, que cuando hurga en bancos y cajas lo mismo se está pensando un “corralito”, una cuadra, un gallinero sin ponedero ni soberbias cluecas silenciosas. La crisis es inmune a los bancos, los bancos son inmunes a la crisis, lo malo es que después la realidad nos pega en los morros y nos los deja torcidos, torcidísimos.
2.4.09
La razón
Es muy rara la consulta popular. La consulta popular es más rara que pescar una trucha en un barril de vinagre. Los políticos apenas recurren a la consulta popular porque a los políticos la opinión del ciudadano le da más bien igual o, lo que es peor, le complica sus planes, y hasta ahí podíamos llegar. Demasiado democrático eso de la consulta popular, ¿a que sí? Hombre, es cierto que no se van a estar celebrando referendos para todo, por cualquier cosa; pero de ahí a no querer usarlos casi nunca va un trecho importantico. Lo digo por lo del tranvía, aquí, en este Jaén lagártico y fulano. Yo creo que no hubiese estado mal echar un referendo, ante la polémica, tal y como ha propuesto el PP. Tenemos la capital dividida en pro y en anti tranvieros y cuando eso sucede, cuando un asunto municipal se convierte en tema de casquera y discusión entre caña y caña, entre rosini y rosini, a los votantes lo que nos gustaría es saber quién lleva la razón, si la inteligente mayoría o la minoría necia y siempre equivocada, para luego chotearnos de los perdedores y preguntarles repetidas veces “¿qué, lo estás viendo, lo estás viendo, so chalao perdío, que eso es lo que estás, chalao perdío?”. No que de la otra forma, o sea sin consulta, la razón se queda en cá uno y eso no mola.
1.4.09
Comer higos
El Miguel Ángel García Anguita está muy preocupado porque sospecha que en las próximas elecciones municipales el PSOE y la IU no volverán a alcanzar el poder. Se lo advirtió a la coalición en el pleno del lunes: “El tranvía es su perdición y les costará la Alcaldía”. De veras ha de andar muy angustiado el hombre, puesto que, de lo contrario, un portavoz de la oposición peperica que aspira a hacerse con las municipalidades jaenotas se hubiera callado eso, habría dejado que los rojos se estrellasen solicos. Y no, fíjate que va y les previene. Es como si en un concurso de comer higos tú sabes que los higos de tu contrincante están envenenados y se lo dices, en vez de echarte un punto en la boca y que el tío se ponga malo y llevarte tú el trofeo. Con este gesto, el García Anguita nos podría estar demostrando dos cosas: que es un político honrado hasta las últimas consecuencias o que no quiere que el próximo alcalde de Jaén sea el Josenrique Fernández de Moya, que a ese sí que le gustaría, lo que pasa es que a él le cuesta mucho mezclarse con la plebe para sacarle votos, le da así como reparo y no aguanta el pestiñazo de los baches y esas cosas que afectan a la gente, con sus perdigonazos salivales incluidos, de modo que prefiere que eso se lo hagan otros, pobretico.
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