16.3.07

Cerebritos correctos de la moral

Cierto puritanismo institucional parece el resultado de un pistonudo aburrimiento y de una urgencia repentina por justificar presupuestos como el del Observatorio de la Imagen del Instituto de la Mujer y el del Defensor del Pueblo de Madrid, pongamos por casos recientes, organismo este último en cuyas entrañas habría que investigar quién se ha excitado sexualmente con la contemplación del anuncio de Armani Junior —el cual presenta a dos niñas asiáticas de cinco años— para determinar que invita al turismo pedófilo. Por otro lado, con respecto a la campaña de Dolce&Gabbana, no podemos pensar más que, por ahí, los cerebritos correctos de la moral nos consideran a todos los hombres unos psicópatas maltratadores en potencia que, por el simple hecho de ver esa foto chorra, ya nos entran unas ganas locas de pegarle un palizón a la primera mujer que tengamos a mano. Pero lo peor de todo es que, al instante, están pidiendo la retirada de lo que sólo a ellos parece molestarles (la gente está a otras cosas y no se para en chominás), esto es, la censura, pues otro nombre no tiene. Así demuestran que vigilan y trabajan por nuestro sagrado bien y se pueden gastar el sueldo sin remordimientos.

15.3.07

El anónimo de la Peñalver

Si uno tuviera que echarle la culpa al alcalde de todos los anónimos del PP que recibe (ellos mismos lo dicen: “Sí, soy del PP, qué pasa”, tras haberte mentado a la madre, al padre, al espíritu santo y a tus putos muertos), ya lo habría denunciado ante la Guardia Civil para que se le presentara en la Alcaldía y se lo llevara esposado. Pero la política es así de aprovechona, lo utiliza todo, y ahora resulta que el responsable del anónimo que ha recibido la Peñalver es Miguel Sánchez de Heineken, el hombre. Tócate la pera, PSOE jaenita, tócate la pera. Eso es como decir que la culpa de la muerte de Manolete la tuvo el ganadero que crió al toraco que lo empitonó, y conste que el símil referente a las cabezas de ganado bravo va con toda la intención, que luego no haya dudas. El anónimo es libre, por desgracia, y sólo se ata a su miserable impotencia. Jaén está lleno de ratas cobardes que sólo consiguen sentirse alguien tirando piedras con la mano no ya escondida, sino amputada. O sea que las tiran con el muñón (y con muchas faltas de ortografía, todo hay que decirlo, que es lo que peor me sienta). ¿O es que el PSOE jaenoncho no conoce a su pueblo y cree que su pueblo siempre son los otros?

14.3.07

Importancia de las banderas

Hombre, a ver, la verdad es que la fiebre actual de las banderas no está ni bien ni mal. La bandera es el trapo que nos distingue en las fachadas de los hoteles, ese cuadradico que cliqueas en las webs para poderlas leer en cristiano y la funda del honor póstumo de los héroes patrios. Poco más. Una bandera de España ondeada con orgullo no debería cabrearnos o emocionarnos más que una bandera de España pisoteada, quemada o cagada por los perros. Ni siquiera si, en vez del escudo constitucional o el vacío de la duda, lleva el águila imperial de los buenos tiempos que en este Jaén lagártico y farfollo tanto se añoran. Qué más da. En lo que hay que fijarse es en quien la porta. Porque uno ve en esas manifestaciones a mucho ceporro con su bandera, el ojo torvo y unas ganas locas de imponer la Patria a banderazos, que algunos ni siquiera la desenrollan para que la insignia no pierda su espíritu de palo con el que meterle españolismo rancio al personal. Aunque sea por el culo. Y así, cuando quieres acordar, te ves en medio de un sarao rojigualda con gente que pretende salvarte en vez de invitarte a otra, cantando la libertad sin ira que hace años callaban a guantazos; o sea, desafinando.

13.3.07

Cómicos, cómicos, ¡los cómicos!

Chema Trujillo nació en Miguelturra y se sabe una jota que dice: "A La Mancha manchega, que hay mucho vino, mucho pan, mucho aceite, mucho tocino". Pedro Jiménez no sé de dónde es, ni si se sabe jotas o algo, la documentalista se me ha puesto mareosa, pero, además de tener nombre de vinillo espirituoso para abrir el apetito, escribe comedias de las de mearse, fantochas y bien sostenidas, de mucho trapo y peluca, para representar en cualquier sitio. El Chema y el Pedro son “La quinta pared” y de sus espectáculos sale uno con mucha risa de menos, las mandíbulas crujidas y el feliz sentimiento de que todavía quedan cómicos, cómicos, ¡los cómicos!, por puro amor al arte de la chufla y de tener contento al respetable, en el que, por cierto, suele haber de todo, mezcla de generaciones rientes. Yo no sé cómo definir su humor, pero a mí es que me escojoncia. Digamos que está entre el payasismo sinvergüenza del primer Almodóvar y una nostalgia irónica de los teatricos de barrio en el cocherón de Papá Chaqueto. Ahí. En la sala “Teatro Xtremo” triunfan desde hace meses con distintos montajes, y yo me alegro. Tanto que soy incapaz de ponerlos verdes en esta columna, como les gustaría.

12.3.07

Se les está muriendo

Vaya, parece que, a medida que transcurre el juicio por los atentados del 11 de marzo de 2004, la teoría de la conspiración —esa señora greñuda y chillona que todo lo derribaba con su culazo adiposo y sus malas maneras de grosera jactanciosa—, se calla y se encoge como un gusarapo aburrido en un bote de formol. Toma ya. Ante el juez, la colaboración de ETA en las mochilas de los moritos no asoma por ninguna parte, de manera que Federico Jiménez Losantos, el copetón, y Pedro J. Ramírez, el mundano, se rascan la cabezota con cierta desorientación en el cabreo que me tienen. “¿Qué hacemos ahora, Mariano? Ah, yo qué sé, eso se lo preguntáis al melenudo. ¿El melenudo? ¿Quién es ese? ¿Algún terrorista islámico que será capaz de besar la ikurriña y cantarnos el Eusko Abendaren Ereserkia por lo que le paguemos? No, hombre, no, qué ikurriña ni qué Abendaren: me refiero a Aznar”. O sea que la teoría de la conspiración nació en las oscuras cloacas de la venganza y ahora se está muriendo de asfixia al sol claro y al aire libre de la Casa de Campo madrileña, cucha tú qué mala suerte, PP, y qué enfermiza era. Es lo que les pasa a los engendros, que fuera de sus mazmorras no son nadie.

9.3.07

Vergüenza, empacho y asco

El miércoles, durante la comparecencia de Zapatero por lo de la hiena excarcelada por huelga de hambre, los señores senadores del Partido Popular hicieron una demostración práctica de la España que quieren, la que más les gusta, la que mejor les conviene. Ya no es sólo vergüenza lo que produce oírles berrear: también empacho, asco y esa sensación tan condenadamente perpleja de que nos están engañando día tras día y les dejamos, porque resulta más cómodo. Se supone que los ponemos ahí y les pagamos para que, al menos, nos tengan un mínimo de respeto, ya ni siquiera para que hagan algo, mucho menos para que nos representen. El comportamiento tan cafre del otro día por parte de los señores senadores del Partido Popular es la reacción típica del señorito de mierda al que se la suda todo lo que tengan que decir los demás. El Senado era un aula de pijos abucheando al nene tonto y mofándose de sus pantalones tan feos. La derecha española se está radicalizando mediante el sistema de taparse los oídos y gritar “mentira, mentira, mentira” a todo lo que no huela a ellos y les recuerde el rencor que arrastran. El PP es un nido de dictadores y de mamarrachos. El PP le conviene a ETA.

8.3.07

Indulto para Pascual y Santi

Si nos ponemos a llevar a la cárcel a todos los que crispan haciendo ruido, ¿qué tendríamos que hacer con la jauría de energúmenos del PP que, mientras escribo esto, estoy oyendo por la radio, en el Senado, mientras el presidente del Gobierno responde a sus preguntas sobre el asesino De Juana Chaos? Santiago Muñoz Requena y Pascual Martínez Santos son, ustedes lo saben, dos hosteleros de Jaén condenados a dos años, tres meses y un día de prisión por subirle demasiado el volumen a la música del pub que regentaban, el “Prost”. Son los dos años de prisión que, por ejemplo, le quitan al hijoputa del que hablábamos ayer en esta columna, condenado por abusos y no por violación al haber sodomizado niños pequeños “sin intimidación ni violencia”. La propia jueza que firma la sentencia de Pascual y Santi se avergüenza de la condena desmesurada en relación al delito y hace constar que solicitará el indulto parcial de la pena al Gobierno. Si estos dos hombres pisan la cárcel por tan poco, la Justicia española dejará de ser el cachondeo que decía Pedro Pacheco y pasará directamente a la obscenidad de lo rematadamente injusto.

7.3.07

Podían haberse defendido

Sodomizar niños de uno y dos años no es un delito de violación, sino de abusos, puesto que el autor, Álvaro Iglesias, conocido en internet como Nanysex, no se valió ni de la violencia ni de la intimidación para llevar a cabo sus actos. Esto es lo que piensa y ha determinado un funcionario de la Justicia española, fiscal para más señas, al que todos los meses le pagamos un sueldazo para que siga velando por lo que está bien y lo que está mal en este país. Antes de juzgarlo a él y previo examen psicológico, habría que preguntarle, así, campechanamente, que cuánta violencia e intimidación se necesitan, según él, para violar a criaturas tan pequeñas, quienes sepa dios por qué no ofrecieron resistencia ni se defendieron con unos cuantos golpes de kárate. Me recuerda tristemente el chiste que dice: “Mata a su bebé de diez meses en defensa propia”. No creo desvariar demasiado si opino que a este fiscal (del que no he podido localizar el nombre) habría que ir apartándolo del cargo y, para que no se queje, montarle un quiosquillo de pipas y de indios de plástico, porque como siga juzgando mediante semejantes interpretaciones, terminará confundiendo a los pederastas con animadores infantiles.

6.3.07

Kamikaze De Juana Chaos

Yo creo que la piedad es para quien se la merezca. Y entre los que se la merezcan, la piedad también es para quien la quiera. No es muy sano eso de imponer la piedad, que a la postre le coge uno afición y va por ahí redimiendo imbéciles y perros muertos. Así que, como De Juana Chaos ni merece ni ha pedido piedad, no va a haber más remedio que coger a este Gobierno, extenderlo con cuidado en el suelo y, apuntando bien, agacharse discretamente con los calzones bajados para descargar sobre él el intestino, la vejiga y parte de los humores tan extraños de la decencia política. Se ha cometido una obscenidad con el etarra asesino que disfruta con el desgarro de los familiares de sus víctimas, qué asco, vomitemos todos sobre el estado de derecho. Los kamikazes aéreos de la II Guerra Mundial y el kamikaze este de la barriga hundida se diferencian en que, los primeros, morían matando, pero el nuestro, maldita sea, mata y se salva y ya mismo estará comiendo jamón, en cuanto los calditos le enjuaguen otra vez lo humano de su organismo. No hay proceso de paz que valga si, a cambio, hay que hacerle mimitos a una mala bestia y, encima, negarle el derecho a palmarla como mejor le guste. Pero entre rejas.

5.3.07

Adiós, musa Nieto

Fue en el pleno extraordinario del otro jueves cuando mi musa María Dolores Nieto, que tantas columnas me ha dado y por la que tantos suspiros felices he tenido que ausentar, se despidió oficialmente como concejala del Ayuntamiento jaenita. No fue, no ha sido, no será la alcaldesa soñada de los leotardos ceñidos, su armoniosa anatomía de menudita inteligente no conocerá ese sillón del poder, tan castigado de culacos, con la ilusión que me hacía. La Nieto se va, nos deja, se ha ido. Usted que no la vota la ha echado, y usted, y usted, y usted, y usted… ¿Y acaso oigo un sollozar de corazones? Ni de coña. Aquí a los votantes no les sollozan más que las tripas, sobre todo a los del PP. Parte María Dolores Nieto hacia su vida y deja un columnista entristecido de sombra, una voz incomparable en los discursos y un cernícalo primilla que planea en círculos sobre la nada de su existencia huérfana, desorientada de ti, María Dolores, desolada de ti, musa del tiempo, cacho roja. Pero ningún medio de comunicación dirá esto en su portada, ¿a quién le interesa que a la Izquierda Unida de Jaén se le haya marchado el alma despacito y sin aspavientos? Adiós, Loli. Ya sólo serás memoria de la política que me gusta.

2.3.07

"Es el milagro más grande"

A ver, vosotros, consumidores de moralinicas con nata, gazmoños de lo correcto, sargentos de vidas ajenas, chominosos jueces de la decencia, conservadores de nada, indolentes reaccionarios: ¿habéis leído lo que ha dicho Inmaculada Echevarría cuando se ha enterado de que el Consejo Consultivo avala su petición de desenchufarla del respirador que la mantiene con vida desde hace diez años en Granada? Ha dicho: “Es el milagro más grande y lo mejor que me ha podido pasar”. Maldita sea mi sangre, si un ser humano es capaz de celebrar así la noticia de su posible muerte, lo más higiénico que podíais hacer, bocalindrones, sacapescuezos, es callaros y seguir deshollinando vuestras pobres vidas, que de las ajenas ya se encargan sus poseedores. ¿Me queréis decir quién pide la muerte por capricho, por pedir, por antojo o porque se aburre? Ni siquiera por ofender un poquito a vuestro dios. Tan de cada uno es su vida como su muerte, y, por desgracia, también lo es la mentira biológica de sentirse un pedazo de carne sufriente atada a una cama. ¿Le vais a afear el derecho de largarse a una persona que no quiere estar? Luego os arrimáis a los confesonarios para acusaros de tonterías, tiene mandanga.

1.3.07

Hospital Médico-Quirúrgico

A los trabajadores del servicio de Urgencias del hospital Médico-Quirúrgico de Jaén les han quitado la protección de los cristales que los separaban de los pacientes y se temen una leche, un mamporro o algo peor; lo están avisando: que cualquier día tenemos un disgusto, que la cosa está que arde, y que ¡socorro! Se lo temen y lo avisan y yo creo que, en el fondo, incluso lo comprenderían —que es lo lamentable—, porque no me digas tú a mí que las esperas de hasta ocho horas para que te atiendan, el hecho de quedarse a veces sin sillas para los pacientes y que las dependencias no dispongan ni siquiera de ventilación no es para perder un poquito la paciencia, sólo un poquito, y ponerse hecho un basilisco por la chapuza que estamos pagando para que nos pongan una tirita en condiciones, no digamos ya un apósito. Y por supuesto que ni el personal de enfermería ni los administrativos ni los celadores tienen la culpa, pero son los que están más a mano, nunca mejor dicho, y ya se sabe que los energúmenos se crecen mucho ante las batas sin galones y que seguramente allí no hay un doctor Vilches para llamar al orden con cuatro borderías contundentes. ¿Hacemos algo, SAS, o lo vamos dejando?