Me pregunto cómo se puede escribir del calendario de las alumnas de Educación Física de la Uja Piruja sin caer en el machismo, en el sexismo, en la cosificación esa de la que hablan las feministas más tostonazas, que eso es lo que son, unas tostonazas y unas pestiñicas. Creo que no es posible, amigas mías. Porque supongo que a esas seis señoritas que posan en ropa interior no las ha obligado nadie a hacerlo, lucen sus carnes y sus gracias por iniciativa propia, de manera que… ¡ancha es Castilla, Jesús Tíscar! ¡Ponte las botas con lo incorrecto, que es lo tuyo, ya que no te llamaron para catar el género en la sesión fotográfica ni te podrás ir con ellas a Punta Cana con la recaudación del almanaque! Pedazo de pavas la Maricarmen, la Noelia, la Esther, la Elena, la Pepa y la Cristina. Qué culos, qué tetitas, cuánta miel, qué posturas más “muérdeme, muérdeme, que aquí no hay raspa”. ¡Cachondas! ¡Sílfides! ¡Gachonas! Así se hace, enseñando a los humanos lo que se han de comer los gusanos. Benditos sean vuestros perineos, esos que están entre la Francia refinada y la España profunda. Que dios os guarde, lozanacas. Y ya que nos os puedo montar, os arreo: ¡Quiá, quiá, quiá, quiá…!
4.1.07
3.1.07
¿Bajamos a la misma cloaca?
Ahora la SER y “El País” deberían dar la matraca intentando convencer al personal de que el Partido Popular se puso en contacto con la banda terrorista ETA para que rompiera definitivamente las negociaciones con el Gobierno mediante un atentado en Barajas a cambio de favores mejores en caso de manejar ellos la próxima legislatura. Toma ya, y sin una coma que lo he escrito, ahí, del tirón. ¿Qué, que no? Es lo que llevan haciendo desde el 11 de marzo de 2004 los federiquines, los pedrojotones y todos los copeteros del mundo del siglo veintiuno, pero al contrario. Sin embargo, eso sería juntarse con ellos en la misma cloaca y alimentarse de la misma mierda compartida, a cucharaditas heladas, y mira, no, más vale solo y mejor comido que mal acompañado y con peor aliento. ETA ha pegado un golpetazo sobre la mesa y sobre la esperanza, la muy bestia, sobre la vida, probablemente con intención de mandar a callar a todo el mundo y demostrar de qué forma se arreglan las disputas partidistas y las cerrazones rencorosas. A tomar por culo la tregua, volvemos al principio: a los muertos, a los secuestros, a las extorsiones, al miedo y a todo eso que tan bien le viene al programa electoral del PP. En fin.
2.1.07
Descanse en paz el Chubby Cheek
El Chubby tenía que haber cerrado mucho antes. Empresa-rialmente no lo sé, ni me importa, pero sentimentalmente, al Chubby Cheek habría que haberle practicado la eutanasia hace unos años y no dejarlo agonizar como agonizaba, que daba pena y se le retorcían a uno las tripas de verlo tan sufriente, con lo que él fue. Al Club de Jazz Chubby Cheek sus amantes teníamos que haberle prendido el fuego de la piedad en cuanto sus boqueadas de muerte comenzaron a indicarnos que la enfermedad era irreversible e incurable. Sin embargo, nos limitamos a mudarnos de sitio, a acostarnos con otra, y ahí te pudras, Chubby Cheek. Yo sé perfectamente y sin lugar a error cuándo se infectó para terminar palmándola sin remedio, cuándo aquel virus macarrilla y chulopollas se le coló en las entrañas al local y comenzó a hacer su trabajo de destrucción y desidia. Estaba sentenciado. Su pasado glorioso, sus conciertos memorables, sus anécdotas increíbles y aquel fenómeno social que llegó a ser, estaban sentenciados. Demasiado ha tardado el pobre y mucho ha aguantado el dolor, maldita sea nuestra alma. Mi pésame a Ángel Millán, entre Millanes; pero ya era hora, hombre, ya era hora. Descanse en paz.
31.12.06
El torno, el maldito torno
Artículo para el suplemento especial Fin de Año.
Se acabó el año y los autobuses Castillo de la capital jaenina siguen manteniendo el torno a la entrada del vehículo, qué vergüenza. Podrá parecer mentira o una exageración (ya está el Tíscar con sus hipérboles, pensarán algunos e incluso insistirán: ya está el Tíscar con sus hipérboles, anda que no es hiperbólico ni ná, valiente mamarracho está hecho el Tíscar), pero créanme, se lo suplico: ese torno contribuye, y mucho, a que esta capital continúe siendo de tercera categoría. Muy bien por el GPS ese, que además funciona, aunque no lo hayan instalado en todas las paradas, y muy bien por lo de las tarjeticas, aunque den problemas… Todo es mejorable, ajustable y solucionable, con una chispitilla de voluntad. Pero leche, joder, ese torno, por dios bendito, ese torno… Ese torno ya no lo tiene ningún autobús del mundo, excepto los autobuses urbanos de Jaén. Y es por desconfianza, yo no me bajo del burro: Castillo confía más en las cuentas claras y el chocolate espeso de ese torno retrógrado y carraca antes que en toda la tecnología y en toda la honradez juntas. Castillo es una empresa que no abandona del todo su vocación de manguito, tintero y papel calco, eso es lo que le pasa a Castillo. Ya era hora de que se lo dijera alguien. Servidor, que en el primer artículo de este año 2006 que se nos pira hoy ya abordó el tema del torno, a fin de exterminarlo, soñaba con no verlo en 2007, se hacía sus ilusiones de futuro, acariciaba la idea de una ciudad progresista en la cual sus autobuses urbanos no tuvieran torno, y no sólo por mí (pese a que egoísta soy un rato largo), también por la ciudadanía en general, o sea el resto, ustedes los mortales, los corrientes, los mediocres, y que me reconocieran el mérito intelectual de la desaparición del artilugio y me propusieran para Hijo Predilecto o algo así, si bien con un Hijastro Consentido me hubiese conformado. Pero nada. El corazón de Castillo es duro, su voluntad no atiende a consejos, su proceder recuerda a otros tiempos y no quita el torno porque no le sale de los cojones, las cosas como son, para qué vamos a andarnos con tonterías. Vale, muy bien, perfecto. Pues que sepáis que todas las generaciones de chiquillos que vienen a caer en este Jaén lagártico, pachorro y tornero van a seguir dándole vueltas por entretenerse y que nunca faltarán señoras para hacerlo girar dos veces, una con el carrito de la compra y otra con sus ventrudas anatomías, para el monumental cabreo de los conductores, que tienen que abonar ellos las vueltas de más a fin de que luego en las cuentas no falte un céntimo y se la líen, esas cuentas que uno imagina ajustándose en coritas habitaciones siniestras con flexo de cacerola, hojaldrinas mordisqueadas y tic-tac de despertador cacharraco. El torno es un impedimento físico, social, cultural y de fomento; el torno nos retorna a los tiempos de los que nunca salimos en lo que a transporte público se refiere; el torno incumple las normas más básicas de la dignidad del ser humano; el torno incrementa la contaminación acústica con su racatrá intolerable y carcelario; el torno nos aborrega a los usuarios de la forma más medieval que haya podido inventar cabeza humana; el torno es un cansino; el torno rueda rueda que rueda ave María y lo tornera pues sin pecado fue concebía, qué quieres niño tiene usted dulces de calabaza, recién salíos da gloria verlos como la escarcha… No lo he podido evitar, lo tenía a huevo. No obstante, pese a todo, me resisto a abandonar la esperanza, la quimera de que, algún día, la empresa concesionaria, el Ayuntamiento y, sobre todo, la ciudadanía usuaria e inteligente del transporte público se den cuenta por fin del pernicioso atraso que representa ese torno en los autocares y, todos a una, reconozcan sus culpas, purguen sus desidias, pidan perdón al progreso, a la democracia y a la Historia y engorden los almacenes de los honrados chatarreros, si bien no estaría mal conservar un par de esos monstruos para exponerlos en el Museo de Arte y Costumbres Populares y que los visitantes se diviertan y choteen haciéndolos funcionar con la justa prepotencia del que hoy día experimentara, por tontear y sentirse primitivo, las maravillas de una radio de galena, pongo por ejemplo, o los beneficios de una cataplasma. Jaén también se levanta brava sobre sus piedras lunares quitándole los tornos a los autobuses de línea, no lo olviden. Aún no es tarde: cierto que ya estamos en el siglo XXI, pero todavía podemos, en esta ciudad, corregir algunas vergüenzas, borrar para siempre ciertas maldiciones, como la del torno, a fin de seguir lo que resta del curso secular con la cabeza muy alta y el culo muy prieto, voceando a los cuatro vientos: “¡Soy de Jaén y en mi tierra los autobuses no llevan torno, no señor, no llevan torno, ya no, ya no!”. Posiblemente yo no lo veré, Jaén es lento como una gacela muerta a tiros, pero me llevaré a la gloria la ilusión de que esta “Lagártica” del 31 de diciembre de 2006 haya sido capaz de depositar una semilla de rebeldía entre la podredumbre de las hemerotecas y alguien, algún día, cualquier milenio, cuando los autobuses urbanos Castillo circulen por el aire, retome la empresa de acabar de una vez con ese maldito torno. Feliz Año Nuevo, nene.
29.12.06
No se dice, no se hace, no se toca
Cada vez estoy más convencido de que la ministra de Sanidad se está desquitando en su ministerio de viejos traumas de juventud. No hay más que verle la cara, que en su caso es el espejo de la grave frigidez sociopolítica que padece. Yo no la puedo ni ver: cuando sale por la tele, mis berridos estremecen el barrio y, casualmente, el insistente goteo del café con leche del desayuno siempre va a parar a la foto del periódico en la que aparece su cenicienta cabeza de mujer fría y gazmoña. Ahora la Elena Salgado prepara una ley contra el vino español, mediante la cual los caldos serán declarados “bebidas alcohólicas peligrosas”. Sóplame este ojo, tita Angustias. ¿Pero quién coño se ha creído que es esta mujer para decirnos lo que tenemos que beber, lo que tenemos que comer y lo que tenemos que fumar? Es la ministra de las etiqueticas: “Eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca”… ¿Y no están ustedes hasta la misma pera de que nos cuiden tanto? Me parece a mí que la Sanidad en España tiene asuntos más urgentes (listas de espera, mejores equipamientos clínicos, odontología que no se limite al sacamuelas, hospitales masificados) para meterse ahora con el sagrado vino de nuestra sangre.
28.12.06
Las Santas Inocentes
Las Santas Inocentes están convencidas de que los celos son porque las quieren más que a nada en el mundo. Las Santas Inocentes consideran casi seguro que si les pegan es por su bien y porque, a veces, se lo merecen, como decían sus padres: “A la mujer y a la mula, mano dura”. A las Santas Inocentes les da igual la marca de las gafas de sol y del maquillaje nuevo que se compran, mientras tapen bien y no tengan que dar explicaciones innecesarias a los vecinos, ¿qué sabrán ellos? Las Santas Inocentes son incapaces de dejar a sus hijos pequeños sin un padre y una madre que vivan juntos, aunque les salpique en la carita la sangre que salta de los hostiones, porque todas las criaturitas necesitan criarse con un papá y una mamá, y piensan que los centros de acogida para mujeres maltratadas están llenos de tías raras. Las Santas Inocentes siempre conservan la confianza en que él es un fanfarrón al que toda la fuerza se le va por la boca y por los puños y por los pies, pero jamás por la escopeta ni por el cuchillo ni por la lata de gasolina, en el fondo él es buena persona, un sentimental, no ha cambiado tanto. Las Santas inocentes sonríen cuando él sonríe y procuran no llorar muy fuerte.
27.12.06
Alcalá la Real: la conspiración
Voy a hacerles el trabajo por el que le pagan a Pedro J. Ramírez, a Federico Jiménez Losantos y al acompañamiento de mariachis bocalindrones de la España que oye el copón de la Cope y se santigua con una foto de los Aznar-Botella: los trece kilos de explosivos hallados en la Pensión de Facundo de Alcalá la Real los guardaron allí hace años, antes del 11 de marzo, Rodríguez Zapatero y Pérez Rubalcaba con la intención de irlos usando para matar gente y hundir electoralmente al Partido Popular según se vayan acercando elecciones, tal es su estilo y su sistema para el triunfo. ¿Está bien así? ¿Es del gusto de los conspiradores de la conspiración, de ese hatajo de marujonas malafollás que se juntan todos los días alrededor de una mesa a beberse la mala sangre de sus tacitas de poleo menta y a desmigar las injurias de sus milhojas de crema? Podría ir más allá, si así lo prefieren: podría decir que, como Alcalá la Real es un pueblo sociata, esos explosivos estaban destinados por el Ayuntamiento a volar los municipios jaeneros en los que la derecha manotea, lo que pasa es que eso quedaría demasiado localista, sin la repercusión necesaria, y lo mismo ese género lo pagan a miseria la palabra.
26.12.06
Trasnochada "Peña Flamenca"
Bueno, ya están echadas las pascuas, así que ahora vamos a dejarnos de cariñitos y sensiblerías y al tajo, que en cuanto te descuidas te vuelves una monjita mercedaria o, lo que es peor, franciscana, y eso sí que no, ¿eh? ¡Nunca! Vamos allá y, nuevamente, que sea lo que dios quiera: Los de la Peña Flamenca de Jaén, socios y dirigentes, son unos bordes y unos maleducados que ni siquiera se quitan el bocadillo de la boca para mandarte a callar. El pasado 22 de diciembre, día de su pregón y sus villancicos, algunos tuvimos que abandonar la Peña abochornados por esa rancia dictadura del ombligo que imponen los cuatro pestiños que se creen que aquello es suyo. Si no quieren jauría plebeya mancillando el sacramento del flamenco, que se encierren ellos solos a escuchar a los carcas de siempre. Así no tendrán que pasar sofocación ni hacer el ridículo diciendo que “los de la Peña de toda la vida” son más respetuosos y los que vamos a echar un vistazo no tenemos vergüenza. Pues vosotros mismos, tíos, si para lo que ofrecéis… Vaya un ambiente cutroncho y señoritazo el de la Peña Flamenca, con sillita reservada para la Nestarina y grupejos trasnochados adormeciéndose por soleás. Antipáticos.
22.12.06
David Padilla, el pintor
Lo bueno que tienen los pintores realistas es que te ahorras preguntarles “¿y eso qué pollas es?” cuando te enseñan alguna de sus últimas creaciones. No te digo ya los hiperrealistas: a los hiperrealistas me dan ganas de abrazarlos y darles besitos en el cuello o en la oreja, según, lo que pasa es que me corto y tampoco creo que se dejen mucho. David Padilla llega, entra, habla, mira, te cuenta, se va, vuelve y entra, y habla, y mira, y te cuenta, y se va… David no dormita en su genio ni se mece en la butaca vieja de sus méritos. Cualquiera diría que Padilla tiene azogue, pero lo que le pasa es que le rebosan la vida y las ganas, digo yo, y no quiere derramarlas en un roalillo sólo, mejor esparcirlas en charcos variados a los que, a la postre, pintarles catedrales. Porque David nos ha enseñado que la Catedral de Jaén también está por los suelos, por muy Patrimonio de la Humanidad que la pretendamos. Y luego va y te habla de su estudio como si hablara del oxígeno, del sueño, del agua, y te convida a descorchar cualquier noche unas cuantas botellas de buen vino y de mejor óleo. Y eso de que tenga un cuadro con un árbol en cuyo tronco está grabada la palabra “Lagártica”… Pues qué quiere usted, es bonito.
21.12.06
Carmen Pozo Luque
Artesana, roja, gastroentendida, perfumada, con escotes, iracunda, melosa, bienllegada, malvenida, temperamental, ibera arrepentida (creo), cofradiera del buen papeo, irreverente, de Martos… Como diría mi madre, Carmen Pozo es una de esas mujeres a las que no se les paran las moscas… En mi chaleco predilecto llevo prendido el plumín de plata que Carmen me regaló y en una pared de mi casa cuelga una de mis más apreciadas distinciones, la de “Pinche de Honor” de la Cofradía Gastronómica de la Sierra Sur de Jaén El Dornillo, a la que la Pozo pertenece, y yo todo eso se lo tengo que agradecer mucho haciéndole un retrato que te cagas, tú verás, aunque después me tenga que enfrentar a su mirada felina, de gata madura y morena, y tan profunda que no sabe uno si le está buscando la entraña para arrancársela o para hacerle un cariñito, pero el caso es que, sea para lo que sea, te está buscando la entraña, eso fijo. Y mira que cuando aquello de los pitos y las flautas por el Museo Ibérico no nos podíamos ni ver, reconozcámoslo; hasta que nos vimos —tras apartarse algunas cabezas—, y entonces pensamos que tampoco éramos para tanto, simplemente dos chuflones, cá uno a su estilo.
20.12.06
José Luis García, el librero
José Luis García Calero tiene la culpa de que yo le cogiera gustillo a esto de escribir en los periódicos, o sea que reclámenle a él daños y perjuicios. José Luis García Calero es el dueño de la mejor librería de Jaén, contra prycas, carrefules, cortingleses y bajos índices de lectura. José Luis es librero, librero-librero, y por eso montó una librería, a diferencia de muchos charcuteros, charcuteros-char-cuteros, que montan consultas de neurocirugía y quiromancia. Esto no es publicidad, es justicia, ¿o acaso exagero si digo que la ciudad lagártica sería un poquito más carrueca sin la librería Metrópolis? Pues entonces. El librero José Luis, tras su pequeño mostrador, ante todos esos cartelicos y chominás que tiene pegados con celo a sus espaldas, siempre me ha parecido un monje de paciencia y sensatez, que lo mismo informa a una abuelilla del último libro sobre la Letizia, que le quita las ganas de adquirir al más erudito cualquier ensayo pestiño acerca de, yo qué sé, el conocimiento práctico relegado a la sabiduría de la razón manipulada, algo así, esas cosas que ellos leen y luego van a Metrópolis a comentarlas, alzando la voz para que todos se den cuenta de lo irresistiblemente cultos que son.
19.12.06
Lola Barberán, del IEG
Es la gerente menos gerente que conozco, mírala. El gerente suele ser criatura escurridiza, un poco pez escualo que nada entre las aguas de su frustración y la del protagonismo político de otros. Y ya se sabe que el que nada no se ahoga, por eso el gerente asoma tanto la cabeza en la foto de la sociedad institucional, a la derecha del padre y a los pies del abuelo. Pero Lola Barberán, de las Barberán de toda la vida, siempre está cambiando esa foto por un buen anonimato entre amigos, y los demás que arreen y hagan sus cuentas. A mí me parece que lo que le pasa a Lola es que está escarmentada: es una histórica que viene de los despachos y recámaras diputacionales del Cristóbal López Carvajal, de aquellos pesoes menos finolis que tomaban café y coñac en el Zeluán, y además conoció mucho al pintor Carmelo Palomino, lo conoció tanto que ahora es su viuda, de manera que, con esos antecedentes, no es de extrañar que hoy ocupe la Gerencia del Instituto de Estudios Giennenses como quien ocupa la casa de la vecina que le ha pedido que le riegue las macetas en su ausencia: con esmero y cariño, pero sin olvidar que la vecina vendrá ya mismo. Además, sus convites oficiales son los mejores, qué leche.
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